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Confirmaron 2.657 casos nuevos en las últimas 24 horas y el país superó los 100.000 contagios

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El Ministerio de Salud informó que en el último día fallecieron 35 personas, y que las víctimas fatales ascienden a 1845. Argentina es el quinto país de la región con más infectados

El ministerio de Salud informó este domingo que la cantidad de contagiados en las últimas 24 horas fue de 2.657 y que los fallecidos fueron 35. Con estos nuevos datos, los contagios desde que comenzó la pandemia sumaron 100.166 y el total de personas que murieron es de 1.845. Con este nuevo informe Argentina superó la barrera de los 100.000 casos de Covid-19.

Argentina sigue por debajo de los países más complicado de la región en lo que respecta a la tasa de infectados. Colombia posee 140. 776 contagiados, Chile tiene al fía de la fecha 312.029Perú llegó a 322.710 mientras que Brasil alcanzó el 1.839.850 en las últimas horas.

Desde el último reporte emitido, se registraron 27 nuevas muertes. 18 hombres, 10 de 56, 55, 42, 53, 68, 78, 72, 4, 57 y 41 años, residentes en la provincia de Buenos Aires; 7 de 97, 74, 48, 88, 77, 85 y 69 años, residentes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA); uno de 78 años, residente en la provincia de Río Negro; y 8 mujeres, 7 de 86, 72, 58, 37, 83, 77 y 56 años, residentes en la provincia de Buenos Aires; y una de 69 años, residente en la Ciudad de Buenos Aires (CABA)

Durante la mañana se registraron 8 nuevas muertes. 5 hombres, 4 de 61, 78, 91 y 69 años, residentes en la provincia de Buenos Aires; uno de 84 años, residente en la Ciudad de Buenos Aires (CABA); y 2 mujeres de 88 y 72 años, residentes en la provincia de Buenos Aires. Una persona de 81 años, residente en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) fue reportada sin dato de sexo.

Del total de esos casos, 1.081 (1,1%) son importados, 33.376 (33,3%) son contactos estrechos de casos confirmados, 48.213 (48,1%) son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación epidemiológica.

De los casos que fueron confirmados en las últimas 24 horas, 1633 son de la provincia de Buenos Aires, 754 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 68 de Jujuy, 60 de Entre Ríos, 34 de Córdoba, 25 de Chaco, 23 de Santa Fe, 17 de Neuquén, 14 de Río Negro, 14 de Mendoza, 6 de Tierra del Fuego, 4 de La Rioja, 2 de Salta, 1 de Tucumán, 1 de Chubut y 1 de Santa Cruz.

A la fecha, el total de altas es de 42.694 personas.

Ayer fueron realizadas 10.266 nuevas muestras y desde el inicio del brote se realizaron 466.308 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 10.276,4 muestras por millón de habitantes. En tanto, el número de casos descartados hasta ayer es de 289.032 por laboratorio y por criterio clínico/ epidemiológico.

El foco del contagio es el AMBA, donde los vecinos ya llevan más de 100 días de cuarentena, y en donde está centrada la discusión política sobre qué hacer a partir del 17 de julio, cuando se venza la etapa de mayores restricciones que acordaron el presidente Alberto Fernández, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Este domingo, a cinco días de que finalice la fase 1 del aislamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires, el Ministro de Salud, Ginés González García, adelantó que se flexibilizará la cuarentena pero que “no hay intenciones de hacer algo distinto en Ciudad y Provincia”. Lo aclaró en el medio de múltiples filtraciones sobre que los dos gobiernos seguirían diferentes caminos.

El funcionrio expresó que el viernes se reunió con los ministros de salud porteño, Fernán Quirós, y bonaerense, Daniel Gollán para analizar qué actividades se habilitarán a partir del 18 de julio y dijo que todas las medidas “se tomarán en consenso y en armonía con ambas jurisdicciones”.

“El AMBA se mueve con un único sector de manera tal que no puede pasar que la cuarentena sea distinta”, precisó González Gracía luego de que el Gobierno de la Ciudad filtrara un documento con las 12 fases que tendrá la cuarentena en su distrito después de ese día.

Consciente del enojo y el agotamiento de la gente por el endurecimiento de la cuarentena en el AMBA, el Ministro trató de llevar un mensaje esperanzador a la población, más allá del aumento de contagios que se dio en la última semana y que trepó a más de 3.000 casos diarios: “Creemos que en términos psicológicos, sociales y económicos va a haber una flexibilización”.

Explicó que las estadísticas que estamos viendo ahora corresponden a lo ocurrido 14 días atrás y que “tenemos cuatro días para ver los resultados de las medidas que tomamos en conjunto para el AMBA”.

Noticia en desarrollo…

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Denuncian que murió por Covid-19 un hombre que fue obligado a trabajar a punta de pistola

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Según consta en la denuncia presentada por Atilra ante el Ministerio de Trabajo la empresa láctea “intimidó con armas de fuego a los trabajadores”.

La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) denunció que un trabajador que murió de coronavirus este domingo luego de que fuera obligado, junto con otros compañeros, a trabajar a “punta de pistola” por uno de los dueños de la empresa láctea que no respetar ningún protocolo para prevenir esta enfermedad.

El sindicato que lidera Héctor Ponce denunció a la empresa Lácteos Vidal S.A. ante el ministerio de Trabajo y lamentó “la muerte de Oscar Arnoldo García, quien se contagió y murió luego de haber sido obligado a cumplir sus funciones por la fuerza por uno de los propietarios de la firma”, puntualizó el comunicado

Según la denuncia le gremio solicitó a la empresa tomar las medidas básicas de higiene y seguridad para evitar la propagación del coronavirus entre los trabajadores.

Ante esto la respuesta empresaria “fue intimidar con armas de fuego a los trabajadores, ya que se negaban a efectuar los controles pertinentes, para no parar o discontinuar la producción”. Además presentaron un video como prueba en el que se ve cómo: “la policía detiene a uno de los dueños de Lácteos Vidal, con una de las armas con las que amenazó al personal”.

“Lácteos Vidal S.A. forma parte de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APYMEL), un grupo de poderoso empresarios que más resisten a los protocolos básicos de seguridad e higiene y a los de Covid-19. Hoy la empresa involucrada cuenta con más de una docena de trabajadores infectados”, denunciaron desde el gremio.

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Japón vuelve a cerrar bares tras un nuevo récord de casos de coronavirus

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En las últimas 24 horas se registraron 1.270 casos positivos y 367 en Tokio. El Gobierno de esa ciudad ordenó otra vez el cierre de bares nocturnos.

Japón registró el miércoles récords de casos de coronavirus, y el Gobierno de Tokio ordenó otra vez el cierre de bares nocturnos en medio de un rebrote que se está expandiendo de la ciudad capital al resto del país.

En conferencia de prensa, luego de detectarse 1.270 casos activos de Covid-19 en Japón, y 367 de ellos en Tokio, la gobernadora de la capital dijo que bares y karaokes podrán operar sólo entre las 17 y las 22 desde el próximo lunes y durante todo agosto.

La gobernadora, Yuriko Koike, prometió que el Gobierno municipal pagará 200.000 yenes (unos 1.900 dólares) a todos los establecimientos de ese tipo que cumplan con las directivas de prevención sanitaria, a modo de compensación por el cierre durante la noche.

Otras zonas de Japón ubicadas fuera de la prefectura de Tokio y con ciudades muy pobladas, como Aichi y Osaka, también han registrado esta semana cifras récord de nuevos casos de coronavirus.

Los 1.270 casos anunciados rompen el récord de 1.260 de la jornada previa, cuando la cifra de nuevos contagios superó por primera vez en el país las 1.000 en un día, informó el Ministerio de Salud, citado por la agencia de noticias japonesa Kyodo.

Hasta ahora, Japón registró más de 35.400 infecciones por el nuevo virus y 1.019 muertes desde febrero pasado. En cuanto a los 367 casos de Tokio, el número también supera al anterior récord de 266 del 23 de julio pasado y eleva a más de 12.000 el total de contagios en la capital.

Por primera vez autoridades de prefecturas dijeron que algunos hospitales estaban colapsando por la cantidad de pacientes con coronavirus.

Koike dijo que si la situación no mejora podría declarar un estado de emergencia en Tokio, que desde hace 22 días reporta más de 100 nuevos casos.El Gobierno japonés levantó el estado de emergencia nacional a fines de mayo, y el 9 de julio Tokio registró por primera vez más de 200 casos.

Pero, en ese momento, los contagios de Tokio eran el 60% de los detectados en todo el país, mientras que ayer fueron el 30% del total descubierto, una señal de que la enfermedad se está empezando a expandir al resto del territorio nacional.

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Las mascarillas faciales protegen contra la COVID-19, pero no todas por igual: ¿cuáles son las más seguras?

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Según el titular del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EEUU, si todo el mundo las usara la pandemia, “estaría bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”. Un estudio comparó cubrebocas caseros, pañuelos plegados y otras protecciones

Cada vez hay más pruebas de la utilidad de las mascarillas en la lucha contra la pandemia de la COVID-19: cualquier forma de barrera ayuda a prevenir la transmisión, aun si la persona infectada se halla cerca de otras. En principio, la gran protección que brindan es a los demás: impiden que las microgotas que contienen coronavirus se expandan demasiado lejos en el aire, y en demasiada cantidad. Pero también hay evidencia de que protegen a quienes la usan de la absorción de esas partículas de otros.

Debido a que en los Estados Unidos el contagio volvió a los niveles de los peores días del pico de la pandemia, en abril, el director del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), Robert Redfield, dijo en una videoconferencia la Asociación Nacional Médica (AMA): “Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”.

Infografía de Marcelo Regalado

Infografía de Marcelo Regalado

Redfield había publicado, poco antes de esa declaración, una columna de opinión en JAMA, la revista académica de la asociación, sobre la eficacia del sencillo método de cuidado comunitario y personal. Citó un estudio realizado entre 75.000 trabajadores de la salud de Massachusetts, que al comienzo de la pandemia tenían una tasa de infección del 21,3%, y que en poco tiempo, luego de la imposición del uso obligatorio de barbijos, bajó a 11,5 por ciento.

Sus comentarios se dieron pocos días antes de que el presidente Donald Trump aconsejara en Twitter, al retomar las conferencias de prensa sobre la COVID-19, el uso de mascarillas faciales. No obstante, “los expertos advierten que el empleo generalizado de cubrebocas no elimina la necesidad de seguir otras recomendaciones, como el lavado de manos frecuente y el mantenimiento de la distancia social”, subrayó Caitlin McCabe en The Wall Street Journal (WSJ), donde realizó un análisis de los distintos tipos de máscaras disponibles y sobre sus ventajas y desventajas.

Un estudio de la Florida Atlantic University midió cuánto se dispersan las microgotas que pueden contener SARS-CoV-2 a través de distintas mascarillas (FAU)

Un estudio de la Florida Atlantic University midió cuánto se dispersan las microgotas que pueden contener SARS-CoV-2 a través de distintas mascarillas (FAU)

El texto se basó en una investigación de la Florida Atlantic University (FAU), en la que se simuló la emisión de una tos detrás de distintas opciones de barbijo, excepto las mascarillas quirúrgicas y las N95, por considerar que se deben reservar para el personal de la salud. El trabajo, publicado en la revista académica Física de los Fluidos, comprobó que la transmisión del SARS-CoV-2 se reduce espectacularmente con distintas formas de cubrebocas: un pañuelo de algodón plegado (una cobertura improvisada), una bandana de material elastizado, una mascarilla de algodón hogareña y una mascarilla comercial estilo cono (que no son N95, sino las más comunes, que usan los odontólogos o los trabajadores de la construcción).

Si la tos puede impulsar las partículas, como los microorganismos, a viajar más de 2 metros, el simple acto de cubrir la boca y la nariz con una barrera acorta la distancia de manera drástica, hasta entre 2 y 18 centímetros. La menor efectividad se observó con la bandana de material elastizado (de 7,5 a 18 centímetros), seguida por el pañuelo de algodón plegado (de 2,5 a 7,5 centímetros), la mascarilla casera de dos capas de algodón cosidas (6 centímetros) y las mascarillas comerciales estilo cono (2 centímetros si se las ajusta correctamente a la cara).

Infografía de Marcelo RegaladoInfografía de Marcelo Regalado

El hallazgo principal es que elementos tan accesibles como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. Eso, sumado a la distancia social, le recorta al coronavirus la posibilidad de seguir contagiando a nuevos huéspedes.

“Nos sorprendió, de manera positiva, ver que una máscara casera podía hacerlo tan bien, que no hace falta conseguir una máscara muy elegante”, dijo Siddharta Verma, uno de los autores de la investigación, al WSJ. “Una máscara de algodón se puede lavar y secar en la casa. La reutilización se vuelve más importante a medida que nos adentramos en esto por largo tiempo”.

Los investigadores emplearon la técnica de visualización del flujos por microscopía láser (una combinación del microscopio de fluorescencia con imágenes electrónicas y puntos de luz, para obtener imágenes en 3D) para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y generador de humo. “Al colocar las diversas máscaras en el maniquí, lograron trazar el camino de las microgotas y demostrar las diferencias en su desempeño”, dijo el comunicado de FAU sobre el trabajo de Verma, Manhar Dhanak y John Frankenfield.

El estudio empleó microscopía láser para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y un generador de humo. (FAU)

El estudio empleó microscopía láser para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y un generador de humo. (FAU)

“Los resultados mostraron que las mascarillas dobladas sin mayor ajuste y las coberturas estilo bandana detenían en algún grado las microgotas respiratorias aerosolizadas”, siguió FAU. “Sin embargo, las máscaras caseras bien ajustadas hechas con varias capas de algodón y las máscaras de tipo cono de uso corriente demostraron ser las más eficaces para reducir la dispersión de las gotas. Estas máscaras lograron disminuir de manera significativa la velocidad y el alcance de la emisión respiratoria, aunque con algunas fugas a través del material de la máscara y de los pequeños huecos que existen a lo largo de sus bordes”.

Otro estudio, realizado en 2012 para comparar las mascarillas quirúrgicas y las N95, que se emplean en el ámbito de un hospital, también comprobó la importancia de una barrera de protección. El trabajo de David S. Hui, Benny K. Chow y Leo Chu, de la Universidad China de Hong Kong (CUHK), empleó un método similar para simular la tos de un maniquí, que se registró en imágenes obtenidas por microscopía láser también. Encontró que tanto la dispersión de partículas hacia el frente, como la lateral, por la presión del aire al chocar con el barbijo, variaba. Hacia el frente, con una mascarilla quirúrgica las microgotas de la tos viajaban 3,4 centímetros, y con una N95, 2,7 centímetros; hacia los costados y atrás, respectivamente 2,6 y 1,7 centímetros.

“Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”, dijo el director del CDC de EEUU. (REUTERS/Simon Dawson)“Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”, dijo el director del CDC de EEUU. (REUTERS/Simon Dawson)

En todo caso, interpretó Verma para FAU, además de comprobar una vez más el sentido del equipo de protección personal en las actividades que presentan riesgos biológicos, que debido al coronavirus han salido más allá del ámbito laboral, las imágenes que él y sus colegas captaron para el estudio “pueden ayudar a transmitir al público general la lógica que sostiene las pautas del distanciamiento social y la recomendación del uso de mascarillas”. En su opinión, hoy como en abril “es crucial promover la concientización amplia de las medidas preventivas eficaces, porque estamos observando aumentos significativos de las infecciones de COVID-19 en muchos estados”.

Actualmente Verma, Dhanak y Frankenfield trabajan en la medición de la protección que las distintas mascarillas ofrecen a la persona que las lleva puestas. Eso tiene importancia porque la cantidad de SARS-CoV-2 al que se expone una persona influye en el grado de la enfermedad, según un análisis epidemiológico de Monica Gandhi, profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), que todavía no se ha publicado pero que la autora facilitó a WSJ antes de que salga en la Revista de Medicina General Interna (JGIM).

Elementos tan sencillos como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en la casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. (REUTERS/Ajeng Dinar Ulfiana)Elementos tan sencillos como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en la casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. (REUTERS/Ajeng Dinar Ulfiana)

“En la investigación, ella y sus coautores postularon que las máscaras proporcionan una barrera importante y podrían conducir a una infección más leve o incluso prevenirla por completo”, citó McCabe. “Aunque hay una gran variación entre las máscaras de tela y las quirúrgicas, ella cree que algunas pueden probablemente filtrar la mayoría de las gotas virales más grandes”.

En su preocupación por el uso de mascarillas en público, el CDC midió que en lo peor de la pandemia en los Estados Unidos la gente había comprendido la importancia: en abril se usaban en un 61,9% y hacia mediados de mayo, en un 76,4 por ciento. Esperan que el pico de julio esté causando un efecto de claridad similar y en las próximas semanas se vea un aumento de las mascarillas en público, aun en lugares que no lo ordenan o que, como el estado de Georgia, han demandado en los tribunales a las jurisdicciones inferiores que lo hicieron, como la ciudad de Atlanta.

Sin tratamiento ni vacuna contra el COVID-19, medidas como el uso de máscaras, la distancia social y el lavado frecuente de manos son centrales para cortar la propagación. (REUTERS/Bruno Kelly)Sin tratamiento ni vacuna contra el COVID-19, medidas como el uso de máscaras, la distancia social y el lavado frecuente de manos son centrales para cortar la propagación. (REUTERS/Bruno Kelly)

Debido a la resistencia de muchas personas a los cubrebocas, el 16 de julio un comunicado conjunto del Colegio Nacional de Médicos del Tórax, la Asociación Nacional del Pulmón, la Sociedad Nacional del Tórax y la Fundación para la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica explicó que no hay razones de salud para que una persona sana le tema a este sencillo recurso para reducir la propagación del COVID-19. “Los individuos con pulmones normales e incluso muchos con enfermedades pulmonares crónicas subyacentes deberían poder usar una cobertura facial que no sea N95 sin que se afecten sus niveles de oxígeno o dióxido de carbono”, escribieron. “Las excepciones deberían ser establecidas por un médico”.

Según una proyección del Instituto de Métricas Sanitarias de la Universidad de Washington, las muertes por el coronavirus en los Estados Unidos superarían las 224.000 el 1 de noviembre; pero si el 95% de la población usara cubrebocas, se salvarían más de 40.000 vidas: los muertos totales a esa fecha serían alrededor de 183.000. Al 22 de julio, casi 143.000 personas habían muerto en ese país, y los contagios estaban cerca de los 4 millones.

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