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Coronavirus en Argentina: a 11 meses del primer caso, el país llegó a los 2 millones de contagios

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Figura en el puesto 12º a nivel mundial en cantidad de casos y 27° en la tasa de incidencia. Cuánto tardaron otras naciones en alcanzar ese número de casos. Qué dicen los demás indicadores sanitarios

A 344 días del primer caso, el 3 de marzo del año pasado, y con casi 11 meses de cuarentena, Argentina llegó a los 2.001.034 contagios por coronavirus. Los números la ubican dentro de los países con más casos detectados de COVID-19 acumulados, en el lugar 12º de una lista de 150 naciones. Esta posición no varió sustancialmente luego de haber ingresado el 31 de agosto pasado al top ten mundial de países.

En marzo del año pasado, un informe reservado publicado por Infobae dos días después de dictada la primera cuarentena, revelaba las proyecciones del Gobierno según distintos escenarios. El más pesimista auguraba que se llegaría a los 2.200.000 afectados a medida que la pandemia avanzara en el tiempo. También se consignaba que el número de muertos podría ascender a 60.000 -muy lejos de los 4 fallecidos que había registrados al 22 de marzo -, y nuestro país ya se acerca a los 50.000 decesos por COVID-19.

Este gráfico muestra cómo se posiciona Argentina respecto de los 30 países con más casos. Al pararse sobre cada esfera, se despliegan los indicadores del país respectivo. Arriba a la izquierda, se puede seleccionar el indicador sanitario a visualizar

La velocidad a la que se superaron los 2 millones de contagios en cada país depende de distintos factores: el nivel de circulación del virus, la campañas y medidas de prevención impuestas, la política de testeos y el número de análisis realizado, la política de aislamientos de contactos estrechos, la extensión del confinamiento, la vulnerabilidad de los adultos mayores, entre otros.

Los países que superan a Argentina en número de casos positivos acumulados son Estados Unidos, India, Brasil, Reino Unido, Rusia, Francia, España, Italia, Turquía, Alemania y Colombia.

Estados Unidos llegó a los 2 millones de contagios el 11 de junio del año pasado. India el 7 de agosto; Rusia el 20 de octubre; Francia el 17 de noviembre, Reino Unido Turquía el 19 de diciembre, Italia el 24 de ese mes, España el 8 de enero de este año, Alemania el 14 y Colombia el 24 del mes pasado.

Si se cuentan los días transcurridos desde el primer caso detectado, mientras a Argentina le tomó 343 días alcanzar los 2 millones de contagios detectados, a Alemania le requirió 352.

Al posicionarse sobre cada barra, se muestra la fecha del primer caso y la del día que se registraron 2 millones, así como los días transcurridos

En menos tiempo llegaron a esa cifra España en 342 días; Italia, 328 días; el Reino Unido y Colombia 322; Francia 297; Turquía 284; Rusia 262; e India 190. Los dos países que más rápido llegaron a los 2 millones de casos confirmados fueron Brasil, en 141 días, y Estados Unidos, en 140.

Contagios por habitantes

Los números absolutos de casos no son comparables entre países con distinto tamaño poblacional. En ese sentido, es recomendable analizar la tasa de incidencia, que ubica a Argentina en la posición 27 dentro de una lista de 150 países, según la Universidad de Johns Hopkins, de Maryland, Estados Unidos.

Con casi 4.491 casos por cada 100.000 habitantes, la incidencia en nuestro país es bastante menor al que muestran Estados Unidos (8.307), Israel (7.924) y España (6.404), entre otros.

Sin embargo, a nivel regional, Argentina muestra uno de los valores más altos, sólo apenas superado por Brasil, con 4.583 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que Colombia tiene un valor apenas inferior, de 4.348. Otros países de Latinoamérica tienen mejores resultados, como Uruguay con 1.338 contagios cada 100.000 personas; Paraguay con 1.982; Perú con 3.741; y Chile con 4.048.

Argentina se ubica en la posición 27 a nivel mundial en incidencia, que mide los casos detectados cada 100.000 habitantes

“Si Argentina es comparada con países latinoamericanos, puede decirse que la cuarentena temprana de marzo, que alcanzó niveles altos generalizados hasta mayo y luego fue decayendo por habilitación sucesiva de nuevas actividades comerciales y/o grados variables de cumplimiento de protocolos, logró desplazar el primer pico hasta octubre de 2020, a diferencia del resto de Latinoamérica, que padeció antes sus picos. En el caso de Ecuador en abril; Perú y Chile en junio; Brasil, Bolivia y Colombia entre julio y agosto; y Paraguay en setiembre”, analizó Valentina Viego, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Nacional del Sur (UNS), ante Infobae.

En efecto, el pico máximo de contagios diarios detectados en el país tuvo lugar el 21 de octubre, cuando el Ministerio de Salud informó 18.326 en un solo día.

“Con todo, que el primer máximo se haya alcanzado recién en octubre no significa que hasta esa fecha el sistema sanitario transitó sin estrés la pandemia; en varias ciudades se registraron antes de esa fecha límites en sus capacidades hospitalarias, como Resistencia, San Salvador de Jujuy, Ushuaia, Neuquén, entre otras. Es decir, que el pico de principios de octubre ocurrió a distinto ritmo en el territorio, propio de las heterogeneidades espaciales típicas de Argentina”, agregó Viego.

La distribución de los contagios

De las 2 millones de personas contagiadas en el país desde el inicio de la pandemia, 219.667 tienen residencia en la Ciudad de Buenos Aires, 835.204 en la Provincia de Buenos Aires (PBA), y el resto en el interior del país.

Luego de CABA y PBA, los distritos con mayor cantidad en total de afectados por el COVID-19 son Santa Fe con 210.514; Córdoba con 149.908 y Tucumán con 77.619. El distrito con menos casos es Formosa, con 893 contagios confirmados. La política sanitaria de esta provincia viene siendo fuertemente cuestionada por la oposición y organizaciones de derechos humanos locales e internacionales, y le valieron al gobernador Gildo Insfrán denuncias en la Justicia argentina y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Del total de 2.001.034 COVID-19 positivos confirmados en los 11 meses que lleva la pandemia en el país, se recuperó el 90% de los afectados por la enfermedad (1.798.120), mientras que 153.240 personas la cursan al día de hoy activamente, según el último informe del Ministerio de Salud de la Nación.

Cómo fue el aumento de casos en el mundo

Tras el pico nuevos casos positivos confirmados por día que se dio en octubre, el número comenzó a descender, y llegó a su piso la primera semana de diciembre cuando se registraron un promedio de 3.300 casos en 24 horas.

A partir de entonces, en coincidencia con el movimiento de gente que comenzó el fin de semana largo del 8 de diciembre, los contagios reportados día a día comenzaron a aumentar nuevamente, con un nuevo pico el 7 de enero, en lo que muchos llamaron “segunda ola” por el rebrote de la pandemia en el verano. Ese día se reportaron 13.835 nuevos casos en 24 horas. Desde entonces, lentamente comenzó a observarse una baja, hasta llegar a los 7.739 nuevos contagios informados en las últimas 24 horas. En promedio, los contagios para los últimos siete días fueron de 6.899.

Los expertos consultados por Infobae coincidieron en que se produjo un amesetamiento en el descenso de nuevos casos diarios y enumeraron un combo de razones. Cansancio social después de un año de una cuarentena muy extensa; relajamiento de las medidas de prevención como el distanciamiento social y el uso de barbijo, especialmente en los jóvenes; y mayor movimiento por las fiestas y las vacaciones de verano, con la consiguiente circulación del virus.

Paradójicamente, el anuncio del Gobierno del comienzo de la vacunación –cuando aún no está disponible una cantidad significativa de dosis para los 45 millones de habitantes– generó una falsa sensación de que ya la pandemia estaba bajo control, cuando los números indican que no es así.

“Después de haber llegado a casi los 14.000 nuevos casos diarios en enero, los números se estancaron varios días entre 11.000 y 13.000, y después, empezó una meseta por debajo de los 10.000 contagios. Pero los números siguen siendo altos porque hay mucha circulación viral por el movimiento hacia los lugares de veraneo. Hay gente con COVID que va a la playa y gente que regresa con COVID”, advirtió el médico infectólogo Eduardo López.

Sin embargo, la distribución de los casos a nivel nacional ha cambiado. A mediados de julio, el 90% de los nuevos casos se concentraba entre CABA y la provincia de Buenos Aires y el 10% en el resto del país. Cuatro meses después, sobre finales de noviembre, el 80% de éstos se acumulaba por fuera de los distritos bonaerense y porteño. Hoy la distribución es más pareja: el 54% de los contagios informados diariamente se encuentran en CABA y la provincia de Buenos Aires, mientras que el 46% en las provincias del interior del país.

Pocos testeos

Al pararse sobre cada país, se visualiza la cantidad de test. Argentina realizó 146.308 análisis por millón de habitantes

El acumulado de 2 millones de contagios en el país impacta por su dimensión, pero no refleja con exactitud la cantidad de personas que efectivamente tuvieron el virus. “Se trata de casos confirmados – ya sea por test o por contacto estrecho con síntomas compatibles de caso positivo testeado – y no infectados. Sabiendo que el multiplicador de casos se ubica entre 4 y 6, es probable que en Argentina hoy casi un cuarto de su población actual – equivalente a unos 10 millones de personas- haya sido infectada con el SARS-Cov-2”, sostuvo Viego.

El número oficial de casos está estrechamente relacionado con la cantidad de test que se realizan para detectar la enfermedad en la población.

Argentina no se destacó por su capacidad de testeo. Se ubica en la posición 71 en una lista de 156 países con más de un millón de habitantes, según el sitio de estadísticas norteamericano Worldometers.

Con 6.638.998 de test totales, nuestro país tiene 146.308 análisis realizados por millón de habitantes, lo cual representa el 13% de la población testeada. Dinamarca, Israel y el Reino Unido, por ejemplo, realizaron más test que el total de su población. Es que idealmente, la tasa de positividad debería ubicarse en el 5% (en Argentina es de alrededor del 16% -diaria- y 36% -acumulada-). Con mayor cantidad de análisis, la tasa de positividad bajaría y se podría aislar rápidamente a los detectados como positivos para evitar más contagios.

Para Viego, “la insuficiencia de testeos, que se refleja en Argentina en un bajo número de pruebas por habitante, debajo de Chile, Perú y Uruguay, pero arriba de Brasil, Bolivia, Ecuador, México – se complementa con aislamiento de positivos poco eficaz, y un seguimiento basado casi exclusivamente en los recursos y capacidad del paciente. A esto se suma, falta de rastreo de contactos -no se identificaron a infectores ni la red de contactos ni siquiera en períodos donde los contagios eran bajos y esa tarea era asequible – y demoras en hisopados”.

La letalidad y mortalidad

En número de fallecidos sobre casos detectados de Covid-19, Argentina se ubica en la posición 44 sobre 150 países

El otro indicador importante es la letalidad, es decir, cuántas personas mueren por cada 100 a las que se les detectó la enfermedad. Hasta ahora, ese cálculo da entre 2 y 3 pacientes.

Con este valor, Argentina se ubica en el puesto 44 a nivel mundial, y podría decirse que el sistema sanitario argentino respondió bastante bien. Pero es solo una parte del análisis, ya que pierden la vida aquellos que no reciben atención adecuada, pero también quienes son adultos mayores o tienen enfermedades prevalentes.

Algo similar ocurre cuando se analiza la tasa de mortalidad, que es la cantidad de muertos por millón de habitantes. En este indicador, Argentina asciende a la posición 22 sobre la misma lista de países, con 1.115 fallecidos sobre esa base poblacional.

En una lista de 150 países que tienen más de un millón de habitantes, el peor indicador lo tiene Bélgica, con 1.874 fallecidos sobre esa base poblacional. En la región, solo están por encima de Argentina, México con 1.350 fallecidos por cada millón de habitantes; Perú con 1.333; Panamá con 1.330; Colombia con 1.134 y Brasil con 1.115, el mismo valor que Argentina.

Según el análisis de Viego sobre cómo manejó el Gobierno la política sanitaria, “la cuarentena inicial -la que menos recursos requería- permitió aplazar los contagios. Ese confinamiento, idealmente, debería haber contribuido a fortalecer los sistemas sanitarios y de vigilancia, preparar equipos de detección, seguimiento y aislamiento eficaz de casos positivos, formar cuadrillas de fiscalización de protocolos con mecanismos pertinentes de penalización y habilitar vacunatorios. Pero Argentina no avanzó en esa tarea y, actualmente, la evolución de la pandemia está enteramente apoyada en la conducta individual y es vulnerable al ingreso de nuevos linajes del virus”.

La investigadora de la Universidad Nacional de Sur advirtió que, al igual que el resto de los países, “padece la dependencia de grandes multinacionales para acceder a vacunas a un costo y ritmo adecuados para inmunizar a su poblaciónFrente a estoel pronóstico más probable de la pandemia a nivel local es una evolución de picos, mediados por descensos temporales”.

En esa línea, los expertos coinciden en que con los actuales niveles de circulación de la población, la baja cantidad de testeos, el relajamiento de las conductas sociales, y un plan de vacunación que avanza a paso lento, el coronavirus en el país aún está lejos de ceder.

Cómo se procesó la información

La Unidad de Datos de Infobae descarga diariamente los datos oficiales de distintas fuentes, entre ellas, el Ministerio de Salud de la Nación Argentina, la Universidad Johns Hopkins y Worldometers.

Estos datos se llevan a una hoja de cálculo, donde se cruzan con datos poblacionales y por continente, detallando las siguientes variables: casos confirmados, muertes, recuperados. Sobre estas bases se calculan varios indicadores entre ellos incidencia, letalidad y mortalidad.

Para descargar los datos a nivel mundial y nacional, con sus respectivas pestañas, siga este enlace

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Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Coronavirus: la OMS publicó nuevas recomendaciones sobre el uso de barbijos de tela

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El organismo aconseja usar los de tres capas y sin válvulas. Las desventajas de ponerse dos a la vez.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles varios consejos sobre el uso de barbijos de tela durante la pandemia de coronavirus, en los que, entre otras cosas, recomendó la utilización de las que tengan triple capa y sin válvulas.

De las tres capas, la interior en contacto con la boca debería ser de algodón absorbente, la intermedia de polipropileno, y la exterior podría ser también de polipropileno o de un poliéster resistente a la humedad, explicó la OMS en su informe epidemiológico semanal.

La organización también recomienda examinar el envase del barbijo para comprobar si ha sido probado en laboratorio, si garantiza al menos un 70 por ciento de filtración de pequeñas gotas, y si conserva sus propiedades durante al menos cinco lavados.

Por otro lado, la OMS subraya que no solo debe tenerse en cuenta la capacidad de filtración de las mascarillas, sino su adaptación a la cara: deben cubrir la nariz, la boca y la barbilla sin dejar aberturas y a la vez permitir respirar bien.

En este sentido, el organismo advierte que usar dos mascarillas de tela a la vez puede conllevar ciertos riesgos, ya que podría dificultar tanto la respiración del usuario que lo obligaría a quitársela cada determinado tiempo para recobrar el aliento.

Las mascarillas de tela, no médicas, deben ser guardadas en bolsas de plástico u otros envoltorios seguros antes o después de su uso, y lavarse con jabón o detergente, preferiblemente a 60 grados.

Como alternativa, se puede lavar con agua a temperatura ambiente y jabón, aunque a continuación la OMS recomienda dejar la mascarilla en agua hirviendo durante un minuto.

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Un nuevo estudio a gran escala sobre la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer confirmó que tiene una efectividad superior al 90% para prevenir casos graves

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La información se desprende de los resultados observados en más de medio millón de personas inoculadas en Israel. La cifra fue del 62% para los que habían recibido la primera dosis

Un nuevo estudio a gran escala de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer confirmó que tiene una efectividad superior al 90 por ciento a la hora de prevenir casos graves de la enfermedad.

En concreto, la cifra fue del 92 por ciento en este tipo de casos luego de recibir dos dosis, y del 62 después de una. También mostró que el riesgo de muerte se redujo en un 72 por ciento en las primeras dos o tres semanas después de recibir la primera vacuna. Y la cifra podría subir a medida que la inmunidad colectiva continúe creciendo.

En cuanto a la capacidad de prevenir hospitalizaciones, las cifras fueron: 74 por ciento luego de una dosis y 87 después de la segunda y de 46 y 92 por ciento respectivamente a la hora de evitar la infección por completo. También reportaron un 94 por ciento para prevenir el desarrollo de síntomas.

La información fue recabada a partir de los resultados observados en más de medio millón de personas que fueron inoculadas en Israel, el país que ha vacunado al mayor porcentaje de su población a nivel global y ha usado exclusivamente el inmunizante desarrollado por ese laboratorio.

La información fue igual de alentadora para las personas mayores de 70 que para los demográficos menores. En Israel, más de la mitad de la población ha recibido la primera dosis de la vacuna y el 34,7 por ciento ya tiene ambas en su organismo, según la agencia Bloomberg, que compila información de las campañas de inmunización a nivel global.

Una mujer recibe una vacuna contra el COVID-19 en Israel. (AP Photo/Sebastian Scheiner)Una mujer recibe una vacuna contra el COVID-19 en Israel. (AP Photo/Sebastian Scheiner)

“Se trata de la primera prueba validada por pares de la eficacia de una vacuna en las condiciones del mundo real”, declaró a la agencia AFP Ben Reis, uno de los coautores del estudio, publicado este miércoles el el New England Journal of Medicine.

En paralelo, el doctor Gregory Poland, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, le dijo a The Associated Press que los resultados son “inmensamente tranquilizadores”. “Más de lo que esperaba”, expresó.

El informe podría alentar a las autoridades a demorar la aplicación de la segunda dosis de la vacuna para aumentar la cantidad de personas que reciban al menos una. “Preferiría que 100 millones de personas reciban una a que 50 millones reciban dos”, dijo a AP el doctor Buddy Creech, de la univerisdad de Vanderbilt. “Creo que es una estrategia muy aceptable a considerar”, expresó por su parte Poland.

El estudio, llevado a cabo por científicos del instituto Clalit y la Universidad Ben-Gurion, comparó las estadísticas de más de medio millón de personas que habían sido inoculadas durante diciembre o enero con una cantidad equivalente de otras que no lo habían sido. Ninguna de ellas había contraído la enfermedad. 41 personas murieron en total, y 32 de ellas pertenecían al grupo que no había recibido la vacuna.

Adultos mayores vacunados muestran sus "pases verdes", que los habilitan a realizar distintas actividades en el país. Foto: REUTERS/Amir CohenAdultos mayores vacunados muestran sus “pases verdes”, que los habilitan a realizar distintas actividades en el país. Foto: REUTERS/Amir Cohen

Las cifras son consistentes con el 95 por ciento de efectividad que el laboratorio había reportado en sus estudios de fase tres, y que llevaron a distintas autoridades regulatorias a lo largo del mundo a aprobar y comenzar a aplicar la vacuna.

Otro estudio del ministerio de Salud del país de Medio Oriente fue aún más alentador: informó que la vacuna posee una efectividad del 98,9% para prevenir la muerte, un 99,2% de protección contra enfermedades graves, reduce la morbilidad en un 95,8% y disminuye la posibilidad de hospitalización en un 98,9%.

Dado el éxito de la campaña, Israel ha reabierto gran parte de sus actividades. Gimnasios, teatros, hoteles, conciertos y sinagogas registrados en su programa de “pasaportes verdes” ya pueden operar. El pasaporte verde se concede a quienes lleven una semana vacunados contra el coronavirus, o a las cerca de 740.000 personas recuperadas del virus que actualmente no tienen derecho a la vacuna.

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