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El polémico glifosato que no pudo con la coca y revivirán en Colombia

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En medio del debate del aumento del 11% de las hectáreas de cultivos ilícitos, que pone a Colombia como el primer productor de cocaína del mundo, el gobierno anunció la reactivación de las fumigaciones de glifosato para su erradicación, después de estar suspendido oficialmente en 2015.

Así se reabrió la polémica detrás de la efectividad de la estrategia antidroga que se ha implementado desde la década de los ’80 sin resultados eficientes, pero con consecuencias ambientales alarmantes y daños a la salud humana aún sin definir.

En 2017, el país alcanzó la cifra récord de 209.000 hectáreas de cultivos de coca, aumentando la capacidad de producción de cocaína en un 19%, de acuerdo a un informe de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP).

Con la presión del gobierno de Donald Trump, los presidentes colombianos saliente y entrante reiniciarán la aspersión a través de drones, en lo que prometen será “menos costoso y más efectivo, erradicando por lo menos tres hectáreas diarias”.

La noticia fue tan polémica como la suspensión oficial de las fumigaciones con glifosato en 2015, que tras meses de controversias respondió al llamado de prevención de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que clasificó al herbicida como “probablemente cancerígeno”.

Fue una decisión frente a la incertidumbre científica, pero desde entonces las discusiones sobre la toxicidad del químico no han parado. De hecho, el Estado acumula 1,5 billones de pesos en reclamaciones por las afectaciones al medioambiente, a cultivos legales y a la salud humana.

Ello, después del inicio de las fumigaciones con herbicidas que comenzaron en 1978 en la Sierra Nevada de Santa Marta, durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, como medida para contrarrestar la bonanza marimbera. Cuando se optó por la aspersión aérea, en 1982, las primeras protestas salieron a la calle, las comunidades indígenas Kogui y Arhuaco denunciaron problemas en su salud y daños en sus ecosistemas. Y ese fue el contrapeso de la estrategia antidroga hasta nuestros días.

El debate creció con el cambio de los plaguicidas al glifosato en los ’90, un herbicida comercializado en su mayoría por la multinacional estadounidense Monsanto -recientemente comprada por Bayer- y el más usado del mundo en la agricultura. Pese a las múltiples manifestaciones de campesinos e indígenas, la presión de Estados Unidos fue más fuerte y para 1999 el Estado diseñaba el Plan Colombia que, a su vez, fue una estrategia de contrainsurgencia al tener como objetivo la destrucción de la principal fuente de financiación de las guerrillas: la coca.

Entre 1999 y 2015 se fumigaron con glifosato 1’800.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia, mientras la polémica mundial estaba en su punto álgido, las movilizaciones sociales se volvieron permanentes en regiones cocaleras y el gobierno de Ecuador iniciaba una disputa para rechazar las aspersiones aéreas que llegaban hasta sus territorios en zonas fronterizas.

Entre 1999 y 2015 se fumigaron con glifosato 1’800.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia.

Entre 1999 y 2015 se fumigaron con glifosato 1’800.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia.

Finalmente, al avanzar en las negociaciones de paz con las FARC en La Habana, el gobierno saliente de Juan Manuel Santos suspendió indefinidamente el uso de glifosato para erradicar cultivos ilícitos. Pero “la sentencia T-080 de 2017 de la Corte Constitucional solo prohibió la fumigación en Parques Naturales, resguardos indígenas y comunidades raizales“, aclaró a Infobae el abogado Luis Fernando Trejos, experto en violencia armada y crimen organizado.

¿Efectivo?

Después de todos esos años en los que el glifosato fue el principal plan de la lucha antidroga, Colombia sigue en el mismo punto: es el principal cultivador de coca del mundo. Nunca existieron cálculos exactos sobre su real efectividad. Incluso, el vicepresidente y general (r) de la Policía, Óscar Naranjo, afirmó que pese a las fumigaciones desde 1999, “la medida no acabó con el arbusto”. Para los contradictores del glifosato, la estrategia ha sido un “fracaso” porque no atiende al real problema detrás de la producción de droga.

El narcotráfico tiene una dimensión social que poco ha sido reflejada en las políticas antidrogas que se diseñan en Estados Unidos, “porque aquí, en Colombia, solo somos ejecutores“, advirtió Trejos. Los campesinos cocaleros no hacen parte de la mafia que se enriquece con el ilícito, sino que responden a la poca oferta institucional de sus vulnerados territorios, en los que la única oportunidad de movilización social se las ofrecen las organizaciones ilegales.

La raíz del problema es otro. Con pocas oportunidades laborales en el campo, y sin vías de acceso para comercializar productos legales, los narcotraficantes ofrecen a los campesinos una salida a la insatisfacción de sus necesidades básicas. A eso súmele que el consumo de cocaína no disminuye, y mientras la demanda sea alta, el mercado ilegal seguirá creciendo. La fumigación con glifosato como política antidroga no responde a ninguna de esas problemáticas. Por eso no ha funcionado”, aseguró a Infobae el estadounidense John Myers, conservacionista y experto en ecoturismo que ha realizado investigaciones sobre el costo/beneficio de la estrategia del glifosato.

En efecto, cuando las FARC, quien fuera el principal proveedor de cocaína de carteles mexicanos, de desmovilizaron tras el Acuerdo de Paz, las zonas abandonadas por los combatientes no fueron asumidas por el Estado, sino que han sido tomadas por otras organizaciones armadas que se disputan el control de los cultivos de coca, la producción del clorhidrato y las rutas de tráfico de droga al exterior, como lo ha evidenciado la fundación InSight Crime.

“Otros actores armados llegaron a capturar las rentas ilegales presentes en esos territorios y, a diferencia de las FARC-EP que regulaban la siembra y ponían límites geográficos a la misma (protegían ciertos bosques y fuentes de agua), los nuevos grupos no limitan la siembra y, por el contrario, presionan a las comunidades para ampliar las áreas sembradas“, afirmó Trejos.

Estrategias de erradicación de cultivos ilícitos implementadas en Colombia de 1994 hasta 2017 (Fuente: John Myers)

Estrategias de erradicación de cultivos ilícitos implementadas en Colombia de 1994 hasta 2017 (Fuente: John Myers)

Así, la reactivación de la aspersión de glifosato para erradicar cultivos de coca, esta vez a través de drones, respondió a la alerta emitida por el gobierno de Estados Unidos, el primer país del mundo en el consumo de cocaína y, por ende, el principal destino de los narcotraficantes latinoamericanos. Ello, también, para evitar que Colombia sea desertificado con las repercusiones económicas que eso implica.

“Estados Unidos implementa una figura de certificación de lucha antidroga en la que los países que no se acogen a sus mandatos no la reciben. Eso tiene efectos comerciales importantes, y hay que entender que el mercado americano es el principal destino de las exportaciones de Colombia”, explicó el abogado Trejos.

Y agregó: “Lo que se cuestiona es que no hay un país que haya aplicado tanto químico en sus suelos como este, y 30 años después de esa política todo sigue igual. Estamos pedaleando en una bicicleta estática, porque mientras se fumigan las hectáreas de coca, los narcotraficantes tumban otras selvas y siembran en otra parte”.

Afecciones en ecosistemas y humanos.

El beneficio de la fumigación con glifosato está estrechamente ligada al costo ambientalque representa, sin mencionar los posibles efectos nocivos para la salud que aun no han sido concluyentes. Finalmente, a eso respondió la prohibición de la Corte Constitucional en 2015. Pero la tesis actual del Consejo de Estupefacientes es que el nuevo método con drones no produciría tales daños porque la aspersión sería más controlada, pues al estar a una menor altura que las avionetas se garantiza que el producto caiga de forma vertical y precisa en los cultivos.

“Tienen la mitad de la concentración del veneno que tenían los aviones. Por lo que los riesgos para las personas y el medio ambiente son bastante mitigables”, expresó en su momento el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. Sin embargo, para muchos ambientalistas el nuevo mecanismo no garantiza que no habrá efectos negativos en los ecosistemas. Como ha dicho Camilo González Posso, fundador del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), los nuevos cultivos de coca a fumigar están escondidos entre matas de plátano, yuca y árboles frutales, por donde pasan nacimientos de agua dulce.

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En medio del debate del aumento del 11% de las hectáreas de cultivos ilícitos, que pone a Colombia como el primer productor de cocaína del mundo, el gobierno anunció la reactivación de las fumigaciones de glifosato para su erradicación, después de estar suspendido oficialmente en 2015.

Así se reabrió la polémica detrás de la efectividad de la estrategia antidroga que se ha implementado desde la década de los ’80 sin resultados eficientes, pero con consecuencias ambientales alarmantes y daños a la salud humana aún sin definir.

En 2017, el país alcanzó la cifra récord de 209.000 hectáreas de cultivos de coca, aumentando la capacidad de producción de cocaína en un 19%, de acuerdo a un informe de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP).

Con la presión del gobierno de Donald Trump, los presidentes colombianos saliente y entrante reiniciarán la aspersión a través de drones, en lo que prometen será “menos costoso y más efectivo, erradicando por lo menos tres hectáreas diarias”.

La noticia fue tan polémica como la suspensión oficial de las fumigaciones con glifosato en 2015, que tras meses de controversias respondió al llamado de prevención de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que clasificó al herbicida como “probablemente cancerígeno”.

Fue una decisión frente a la incertidumbre científica, pero desde entonces las discusiones sobre la toxicidad del químico no han parado. De hecho, el Estado acumula 1,5 billones de pesos en reclamaciones por las afectaciones al medioambiente, a cultivos legales y a la salud humana.

Ello, después del inicio de las fumigaciones con herbicidas que comenzaron en 1978 en la Sierra Nevada de Santa Marta, durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, como medida para contrarrestar la bonanza marimbera. Cuando se optó por la aspersión aérea, en 1982, las primeras protestas salieron a la calle, las comunidades indígenas Kogui y Arhuaco denunciaron problemas en su salud y daños en sus ecosistemas. Y ese fue el contrapeso de la estrategia antidroga hasta nuestros días.

El debate creció con el cambio de los plaguicidas al glifosato en los ’90, un herbicida comercializado en su mayoría por la multinacional estadounidense Monsanto -recientemente comprada por Bayer- y el más usado del mundo en la agricultura. Pese a las múltiples manifestaciones de campesinos e indígenas, la presión de Estados Unidos fue más fuerte y para 1999 el Estado diseñaba el Plan Colombia que, a su vez, fue una estrategia de contrainsurgencia al tener como objetivo la destrucción de la principal fuente de financiación de las guerrillas: la coca.

Entre 1999 y 2015 se fumigaron con glifosato 1’800.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia, mientras la polémica mundial estaba en su punto álgido, las movilizaciones sociales se volvieron permanentes en regiones cocaleras y el gobierno de Ecuador iniciaba una disputa para rechazar las aspersiones aéreas que llegaban hasta sus territorios en zonas fronterizas.

Entre 1999 y 2015 se fumigaron con glifosato 1’800.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia.

Entre 1999 y 2015 se fumigaron con glifosato 1’800.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia.

Finalmente, al avanzar en las negociaciones de paz con las FARC en La Habana, el gobierno saliente de Juan Manuel Santos suspendió indefinidamente el uso de glifosato para erradicar cultivos ilícitos. Pero “la sentencia T-080 de 2017 de la Corte Constitucional solo prohibió la fumigación en Parques Naturales, resguardos indígenas y comunidades raizales“, aclaró a Infobae el abogado Luis Fernando Trejos, experto en violencia armada y crimen organizado.

¿Efectivo?

Después de todos esos años en los que el glifosato fue el principal plan de la lucha antidroga, Colombia sigue en el mismo punto: es el principal cultivador de coca del mundo. Nunca existieron cálculos exactos sobre su real efectividad. Incluso, el vicepresidente y general (r) de la Policía, Óscar Naranjo, afirmó que pese a las fumigaciones desde 1999, “la medida no acabó con el arbusto”. Para los contradictores del glifosato, la estrategia ha sido un “fracaso” porque no atiende al real problema detrás de la producción de droga.

El narcotráfico tiene una dimensión social que poco ha sido reflejada en las políticas antidrogas que se diseñan en Estados Unidos, “porque aquí, en Colombia, solo somos ejecutores“, advirtió Trejos. Los campesinos cocaleros no hacen parte de la mafia que se enriquece con el ilícito, sino que responden a la poca oferta institucional de sus vulnerados territorios, en los que la única oportunidad de movilización social se las ofrecen las organizaciones ilegales.

La raíz del problema es otro. Con pocas oportunidades laborales en el campo, y sin vías de acceso para comercializar productos legales, los narcotraficantes ofrecen a los campesinos una salida a la insatisfacción de sus necesidades básicas. A eso súmele que el consumo de cocaína no disminuye, y mientras la demanda sea alta, el mercado ilegal seguirá creciendo. La fumigación con glifosato como política antidroga no responde a ninguna de esas problemáticas. Por eso no ha funcionado”, aseguró a Infobae el estadounidense John Myers, conservacionista y experto en ecoturismo que ha realizado investigaciones sobre el costo/beneficio de la estrategia del glifosato.

En efecto, cuando las FARC, quien fuera el principal proveedor de cocaína de carteles mexicanos, de desmovilizaron tras el Acuerdo de Paz, las zonas abandonadas por los combatientes no fueron asumidas por el Estado, sino que han sido tomadas por otras organizaciones armadas que se disputan el control de los cultivos de coca, la producción del clorhidrato y las rutas de tráfico de droga al exterior, como lo ha evidenciado la fundación InSight Crime.

“Otros actores armados llegaron a capturar las rentas ilegales presentes en esos territorios y, a diferencia de las FARC-EP que regulaban la siembra y ponían límites geográficos a la misma (protegían ciertos bosques y fuentes de agua), los nuevos grupos no limitan la siembra y, por el contrario, presionan a las comunidades para ampliar las áreas sembradas“, afirmó Trejos.

Estrategias de erradicación de cultivos ilícitos implementadas en Colombia de 1994 hasta 2017 (Fuente: John Myers)

Estrategias de erradicación de cultivos ilícitos implementadas en Colombia de 1994 hasta 2017 (Fuente: John Myers)

Así, la reactivación de la aspersión de glifosato para erradicar cultivos de coca, esta vez a través de drones, respondió a la alerta emitida por el gobierno de Estados Unidos, el primer país del mundo en el consumo de cocaína y, por ende, el principal destino de los narcotraficantes latinoamericanos. Ello, también, para evitar que Colombia sea desertificado con las repercusiones económicas que eso implica.

“Estados Unidos implementa una figura de certificación de lucha antidroga en la que los países que no se acogen a sus mandatos no la reciben. Eso tiene efectos comerciales importantes, y hay que entender que el mercado americano es el principal destino de las exportaciones de Colombia”, explicó el abogado Trejos.

Y agregó: “Lo que se cuestiona es que no hay un país que haya aplicado tanto químico en sus suelos como este, y 30 años después de esa política todo sigue igual. Estamos pedaleando en una bicicleta estática, porque mientras se fumigan las hectáreas de coca, los narcotraficantes tumban otras selvas y siembran en otra parte”.

Afecciones en ecosistemas y humanos.

El beneficio de la fumigación con glifosato está estrechamente ligada al costo ambientalque representa, sin mencionar los posibles efectos nocivos para la salud que aun no han sido concluyentes. Finalmente, a eso respondió la prohibición de la Corte Constitucional en 2015. Pero la tesis actual del Consejo de Estupefacientes es que el nuevo método con drones no produciría tales daños porque la aspersión sería más controlada, pues al estar a una menor altura que las avionetas se garantiza que el producto caiga de forma vertical y precisa en los cultivos.

“Tienen la mitad de la concentración del veneno que tenían los aviones. Por lo que los riesgos para las personas y el medio ambiente son bastante mitigables”, expresó en su momento el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. Sin embargo, para muchos ambientalistas el nuevo mecanismo no garantiza que no habrá efectos negativos en los ecosistemas. Como ha dicho Camilo González Posso, fundador del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), los nuevos cultivos de coca a fumigar están escondidos entre matas de plátano, yuca y árboles frutales, por donde pasan nacimientos de agua dulce.

Un estudio reciente del Instituto Humboldt -cita el conservacionista Myers- sobre las regiones impactados por la fumigación, que son los bosques del Pacífico, Orinoquía, Amazonía y Andino, alerta sobre que el glifosato genera deforestación y fragmenta los ecosistemas. Otros estudios internacionales afirman que modifica la estructura y funcionalidad de los sistemas ambientales acuáticos, lo que retarda el crecimiento de organismos, genera cambios bioquímicos y hasta disminuye la actividad sexual de algunos animales.

La ONG Greenpeace también advierte que afecta fauna importante para el funcionamiento de los ecosistemas como las lombrices de tierra, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo. “Este compuesto penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos: está en lo que comemos, en el agua que bebemos y en nuestros cuerpos (…) reduce la diversidad y cantidad de especies vegetales y puede afectar a seres vivos cruciales para la agricultura, como son los polinizadores”, describen.

En 2001, la Comisión Europea prohibió el uso de glifosato en la agricultura en los países del continente (aunque no es sus colonias latinoamericanas), al calificarlo como “tóxico para los organismos acuáticos“, que puede “acarrear efectos nefastos para el ambiente en el largo plazo“. Esas afectaciones en la naturaleza colombiana también repercuten en la economía del país que como táctica de posconflicto le ha apostado al turismo en regiones a las que anteriormente no se tenía acceso por causas de la guerra.

Como lo advirtió el estadounidense experto en ecoturismo, John Myers: “El New York Times seleccionó a Colombia como segundo destino del mundo para visitar. Eso es el resultado de años de crecimiento y reducción de violencia, en los que el país se posicionó como un lugar de turismo inigualable. En el estudio ‘La paz es mucho más de palomas’ pude establecer que solo los turistas de aves pagarían 310 dólares por día. Colombia tiene una oportunidad grandísima de desarrollar su economía a través del ecoturismo”.

Y a parte de los daños ambientales están las alertas de prevención para la salud en humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de un año de trabajo con 17 expertos que revisaron al menos 112 documentos científicos, categorizó al glifosato en el Grupo 2A; es decir, “probablemente cancerígeno para seres humanos”. Lo que significa que existe “una asociación positiva entre la exposición al químico y el cáncer, pero que no se pueden descartar otras explicaciones”.

Rounup es el herbicida elaborado con glifosato de la multinacional Monsanto (adquirida por Bayer), que un hombre de 46 años dice que lo enfermó de cárcel terminal.

Rounup es el herbicida elaborado con glifosato de la multinacional Monsanto (adquirida por Bayer), que un hombre de 46 años dice que lo enfermó de cárcel terminal.

El trabajo científico de la OMS afirma que “hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin) (…) Pero el herbicida también causó daño del ADN y los cromosomas en las células humanas”, lo que está ligado con el cáncer. Por eso, aludiendo al principio de precaución, lanzan la alerta de toxicidad del herbicida para prevenir el riesgo a las personas

“Existe una investigación publicada por Michelle Townsend’s en la revista científica Regulatory Toxicology and Pharmacology en la que trabaja con células tumorales derivadas de humanos en los que analiza la exposición a distintas concentraciones de glifosato. Encontraron que al incrementar la dosis y el tiempo de exposición se generaban daños”, dijo a Infobae un doctor en Salud Pública que ha estudiado los efectos del glifosato pero que prefirió mantener el anonimato.

En Estados Unidos, por ejemplo, se realiza un juicio mediático en el que Dewayne Johnson, de 46 años, demandó a la multinacional Monsanto porque -alega- le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin incurable luego de fumigar por más de dos años con Roundup (como se llama el producto elaborado con glifosato). El caso es relevante en Colombia porque hasta el momento se ha advertido sobre el riesgo de la fumigación aérea, pero de fallar a favor del estadounidense que usó el químico de forma manual, el debate sobre la nueva estrategia de erradicación de coca crecerá.

“Debe replantearse la clásica política antidrogas que se concentra solo en la represión del narcotráfico por vía de la fumigación, la extradición y la incautación (aunque deben continuarse), ya que ha demostrado ser ineficiente al no articularse a estrategias integrales. Debe acompañarse de una política agraria que posibilite al campesino, no solo el acceso a la tierra, sino los medios necesarios para que los cultivos lícitos sean rentables; y entender el consumo como un problema de salud pública que debe ser despenalizado y regulado legalmente, poniendo énfasis en la prevención”, concluye Luis Fernando Trejos.

Un estudio reciente del Instituto Humboldt -cita el conservacionista Myers- sobre las regiones impactados por la fumigación, que son los bosques del Pacífico, Orinoquía, Amazonía y Andino, alerta sobre que el glifosato genera deforestación y fragmenta los ecosistemas. Otros estudios internacionales afirman que modifica la estructura y funcionalidad de los sistemas ambientales acuáticos, lo que retarda el crecimiento de organismos, genera cambios bioquímicos y hasta disminuye la actividad sexual de algunos animales.

La ONG Greenpeace también advierte que afecta fauna importante para el funcionamiento de los ecosistemas como las lombrices de tierra, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo. “Este compuesto penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos: está en lo que comemos, en el agua que bebemos y en nuestros cuerpos (…) reduce la diversidad y cantidad de especies vegetales y puede afectar a seres vivos cruciales para la agricultura, como son los polinizadores”, describen.

En 2001, la Comisión Europea prohibió el uso de glifosato en la agricultura en los países del continente (aunque no es sus colonias latinoamericanas), al calificarlo como “tóxico para los organismos acuáticos“, que puede “acarrear efectos nefastos para el ambiente en el largo plazo“. Esas afectaciones en la naturaleza colombiana también repercuten en la economía del país que como táctica de posconflicto le ha apostado al turismo en regiones a las que anteriormente no se tenía acceso por causas de la guerra.

Como lo advirtió el estadounidense experto en ecoturismo, John Myers: “El New York Times seleccionó a Colombia como segundo destino del mundo para visitar. Eso es el resultado de años de crecimiento y reducción de violencia, en los que el país se posicionó como un lugar de turismo inigualable. En el estudio ‘La paz es mucho más de palomas’ pude establecer que solo los turistas de aves pagarían 310 dólares por día. Colombia tiene una oportunidad grandísima de desarrollar su economía a través del ecoturismo”.

Y a parte de los daños ambientales están las alertas de prevención para la salud en humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de un año de trabajo con 17 expertos que revisaron al menos 112 documentos científicos, categorizó al glifosato en el Grupo 2A; es decir, “probablemente cancerígeno para seres humanos”. Lo que significa que existe “una asociación positiva entre la exposición al químico y el cáncer, pero que no se pueden descartar otras explicaciones”.

Rounup es el herbicida elaborado con glifosato de la multinacional Monsanto (adquirida por Bayer), que un hombre de 46 años dice que lo enfermó de cárcel terminal.

Rounup es el herbicida elaborado con glifosato de la multinacional Monsanto (adquirida por Bayer), que un hombre de 46 años dice que lo enfermó de cárcel terminal.

El trabajo científico de la OMS afirma que “hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin) (…) Pero el herbicida también causó daño del ADN y los cromosomas en las células humanas”, lo que está ligado con el cáncer. Por eso, aludiendo al principio de precaución, lanzan la alerta de toxicidad del herbicida para prevenir el riesgo a las personas

“Existe una investigación publicada por Michelle Townsend’s en la revista científica Regulatory Toxicology and Pharmacology en la que trabaja con células tumorales derivadas de humanos en los que analiza la exposición a distintas concentraciones de glifosato. Encontraron que al incrementar la dosis y el tiempo de exposición se generaban daños”, dijo a Infobae un doctor en Salud Pública que ha estudiado los efectos del glifosato pero que prefirió mantener el anonimato.

En Estados Unidos, por ejemplo, se realiza un juicio mediático en el que Dewayne Johnson, de 46 años, demandó a la multinacional Monsanto porque -alega- le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin incurable luego de fumigar por más de dos años con Roundup (como se llama el producto elaborado con glifosato). El caso es relevante en Colombia porque hasta el momento se ha advertido sobre el riesgo de la fumigación aérea, pero de fallar a favor del estadounidense que usó el químico de forma manual, el debate sobre la nueva estrategia de erradicación de coca crecerá.

“Debe replantearse la clásica política antidrogas que se concentra solo en la represión del narcotráfico por vía de la fumigación, la extradición y la incautación (aunque deben continuarse), ya que ha demostrado ser ineficiente al no articularse a estrategias integrales. Debe acompañarse de una política agraria que posibilite al campesino, no solo el acceso a la tierra, sino los medios necesarios para que los cultivos lícitos sean rentables; y entender el consumo como un problema de salud pública que debe ser despenalizado y regulado legalmente, poniendo énfasis en la prevención”, concluye Luis Fernando Trejos.

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Coronavirus

Las aerolíneas enfrentan la “misión del siglo” con el traslado de las vacunas contra el coronavirus

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Las empresas deben balancear la velocidad y el delicado tratamiento del depósito. Cómo es el trabajo detrás de escenas para un paso fundamental de la lucha contra la pandemia

En bodegas refrigeradas al costado del aeropuerto de Frankfurt, Lufthansa está preparando su disminuida flota para la titánica tarea de transportar millones de dosis de las vacunas destinadas a poner fin a la pandemia mundial.

Lufthansa, una de las aerolíneas de carga más grandes del mundo, comenzó su planificación en abril, anticipándose a las vacunas que Pfizer Inc., Moderna Inc. y AstraZeneca Plc están desarrollando en tiempo récord. Un grupo de trabajo de 20 miembros está intentando diseñar una manera de acomodar mayores cantidades de la crucial carga en los 15 cargueros 777 y MD-11 de Boeing, junto con espacio libre en una amplia flota de aviones de pasajeros que ahora vuela a solo 25% de su capacidad.

La pregunta es cómo lo ampliamos”, dijo Thorsten Braun, quien lidera el componente del esfuerzo global correspondiente a Lufthansa.

Imposibilitados de volar por un brote de covid-19 que diezmó la demanda de pasajeros, las aerolíneas serán los caballos de tiro en el intento por erradicar la enfermedad, transportando miles de millones de viales a todos los rincones del mundo. Es una tarea sin precedentes, que se hace más difícil por el disminuido estado de las aerolíneas después de recortar empleos, rutas y aviones para sobrevivir a una crisis que ha reducido el tráfico aéreo a nivel mundial en un 61% estimado este año.

“Este será el ejercicio logístico más grande y complejo de la historia”, dijo Alexandre de Juniac, director ejecutivo de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), el principal lobby de la industria. “El mundo cuenta con nosotros”.

(Alex Kraus/Bloomberg)(Alex Kraus/Bloomberg)

La IATA estima que se necesitará el equivalente a 8.000 cargas en un avión carguero Boeing 747 de 110 toneladas de capacidad para el traslado aéreo, que tardará dos años en suministrar alrededor de 14.000 millones de dosis, o casi dos por cada hombre, mujer y niño en la Tierra. Es una tarea difícil, dado que aproximadamente un tercio de la flota mundial de aviones de pasajeros aún está inactivo, según datos de Cirium.

Katherine O’Brien, directora de inmunización de la Organización Mundial de la Salud, compara la tarea de distribuir las vacunas después de la carrera de varios meses por desarrollarlas con escalar hasta la cumbre del Monte Everest después de haber llegado al campamento base.

“El ascenso hasta la cima realmente se asemeja a entregar las vacunas”, dijo el 16 de noviembre.

Estos son algunos de los mayores desafíos para lograrlo

Capacidad de carga

Hay alrededor de 2.000 aviones de carga especializados en uso, que transportan aproximadamente la mitad de todos los artículos que se trasladan por vía aérea. El resto generalmente va en la parte inferior (la “barriga”) de los 22.000 aviones regulares del mundo.

Si bien los cargueros están llenos, el volumen de carga aérea se ha desplomado este año debido a que gran capacidad en sus barrigas no se utiliza. Las aerolíneas han reclutado alrededor de 2.500 aviones de pasajeros para propósitos solo de carga, pero el trabajo de distribuir la vacuna sería más fácil si las flotas volaran con las frecuencias habituales a sus destinos habituales.

Al principio, al menos, el espacio será limitado. Se espera que la gigantesca tarea comience en un momento de mayor auge para los aviones de carga, justo antes de que el frenesí de las compras navideñas en línea, impulsado este año por el covid-19, alcance su cenit.

Pfizer planea enviar 1.300 millones de dosis de su vacuna para finales del próximo año. Moderna producirá unos 500 millones. AstraZeneca tiene una capacidad de fabricación de 2.000 millones de dosis, la mitad de ellas dirigida a países de bajos y medianos ingresos.

Para permitir que más aviones de pasajeros vuelvan a estar en servicio, los Gobiernos deben autorizar los viajes, dice Glyn Hughes, titular de carga global de IATA, especialmente interesado en retomar los niveles de tráfico previos a la pandemia.

La "coreografía" será delicada, con controles en cada eslabón de la cadena (Alex Kraus/Bloomberg)La “coreografía” será delicada, con controles en cada eslabón de la cadena (Alex Kraus/Bloomberg)

Temperaturas bajísimas

La vacuna de Pfizer y BioNTech agrega una dificultad adicional. Debe transportarse a menos 70 grados centígrados, más frío que el invierno en la Antártida, y las compañías planean usar sensores térmicos con GPS para rastrear la ubicación y la temperatura de cada envío de vacunas.

A su llegada, la vacuna se puede almacenar en congeladores de temperatura ultrabaja (que están disponibles comercialmente y pueden extender la vida útil de la vacuna por hasta seis meses), o en refrigeradores en hospitales durante cinco días a entre 2 y 8 grados centígrados, o en un contenedor térmico especial de Pfizer, en el que llegarán las dosis. Puede usarse como unidad de almacenamiento temporal rellenando con hielo seco por hasta 15 días. Una vez descongelados, los viales no se pueden volver a congelar.

Congeladores de Pfizer para el almacenamiento de la vacuna (Reuters)Congeladores de Pfizer para el almacenamiento de la vacuna (Reuters)

El manejo será delicado, con controles establecidos desde la fábrica hasta la clínica y todos los puntos intermedios. Prácticamente ningún avión es capaz de mantener elementos tan fríos. Las aerolíneas dependerán de los contenedores especializados de Pfizer para enfriar la medicina.

United Airlines comenzó vuelos para prepararse para la distribución de la vacuna de Pfizer, si recibe la aprobación regulatoria, dijo una persona familiarizada con el asunto. La compañía farmacéutica y la aerolínea declinaron comentar sobre los vuelos, que fueron informados anteriormente por el Wall Street Journal.

American Airlines y Delta se encuentran entre otras aerolíneas que han dicho que se están preparando para gestionar los envíos del medicamento de Pfizer.

La aerolínea American Airlines informó este lunes que ha comenzado a prepararse para la distribución de vacunas contra el coronavirus ensayando vuelos especiales entre Miami (Estados Unidos) y destinos en Suramérica. Las pruebas, según explicó la aerolínea estadounidense en un comunicado, simulan las condiciones requeridas para el transporte de vacunas contra la covid-19, incluida la refrigeración y el manejo de la carga.

Almacenamiento

A pesar de los obstáculos, una red global bien establecida para la distribución farmacéutica debería acelerar el flujo de las dosis. Ciudades como Miami, Dallas, Londres, la belga Lieja, Dubái, Bombay, Singapur e Incheon, en Seúl, tienen capacidades bien establecidas de congelación.

United Parcel Service y FedEx han preparado instalaciones, congeladores y camiones refrigerados para participar de la tarea.

Trabajos de preparación en FedEx para el transporte de vacunas supercongeladasTrabajos de preparación en FedEx para el transporte de vacunas supercongeladas

Las empresas de despachos tienen experiencia en el transporte de vacunas contra la influenza y muestras médicas a bajas temperaturas. Y tanto UPS como FedEx se movilizaron a principios de este año para transportar a EEUU toneladas de suministros médicos necesarios cuando la escasez era aguda. Desde entonces, se han coordinado con los fabricantes de vacunas y funcionarios gubernamentales para prepararse para el lanzamiento de una vacuna.

Llegar a los pobres

La agencia de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, Unicef, ha estado reclutando aerolíneas en su gran esfuerzo por distribuir la vacuna a más de 170 países.

Si bien el transporte de viales desde su punto de fabricación hasta un gran hospital o clínica en una ciudad grande y desarrollada es una cosa, el desafío se vuelve difícil en los países emergentes, donde la infraestructura para llegar a aldeas y pueblos remotos puede ser endeble y poco confiable, o incluso inexistente.

Unicef realizó una teleconferencia en noviembre con unas 40 aerolíneas para hacer planes para el transporte aéreo global a 92 de las naciones más pobres del mundo, para lo cual está liderando iniciativas para comprar y distribuir vacunas contra el covid. Con otros 80 países de mayores ingresos que la han elegido para proveer las vacunas que comprarán, el esfuerzo de la agencia cubrirá el 70% de la población mundial.

El último tramo

La entrega no implicará solo a aerolíneas. Automóviles, autobuses, camiones –incluso motocicletas, bicicletas y burros– pueden ser necesarios para llevar la vacuna a las zonas rurales. En algunos lugares, es posible que deba llevarse a pie.

Según la IATA, también preocupa la posibilidad de manipulación, producción de vacunas falsificadas e incluso intentos de interrumpir la distribución. Las compañías farmacéuticas han respondido solicitando escoltas de seguridad de extremo a extremo, según Dominic Kennedy, director gerente de carga en Virgin Atlantic Airways Ltd.

De Juniac, de IATA, insiste en que la industria está lista. “No vamos a decepcionar”, dijo.

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Mundo

La OMS estima que habrá que vacunar al 70 % de la humanidad para acabar con la pandemia

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Aseguraron que aún se desconoce si las vacunas en desarrollo solo van a proteger contra el Covid-19 o si también impedirán la transmisión del virus.

La jefa científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan, sostuvo que para acabar con la pandemia del coronavirus hará falta lograr que la población mundial esté vacunada “probablemente en un rango del 70 %”. Además, dijo que esperan que haya diferentes vacunas para así facilitar la disponibilidad de las dosis necesarias en todo el mundo.

La directora del Departamento de Inmunización de la OMS, Kate O’Brien, se mostró de acuerdo con esa estimación, al indicar que el número de vacunados debería rondar “el 60 o 70 %”. Sin embargo, el objetivo a corto plazo, por el momento, es lograr que “cada país del mundo sea capaz de inmunizar al menos un 20 % de su población en 2021”.

“En ese caso, los grupos de mayor prioridad podrán tener algún grado de protección, lo cual no significa que simplemente terminemos de hacer todo lo que estamos haciendo”, señaló O’Brien en referencia al lavado de manos, distanciamiento social, mascarillas y limitación de contactos, según lo resumió en una sesión conjunta de preguntas y respuestas organizada este miércoles por la OMS.

O’Brien afirmó que aún con la aplicación de la vacuna, el lavado de manos, distanciamiento social, mascarillas y limitación de contactos “no van a desaparecer así como por arte de magia con la vacuna, tendremos que aplastar este virus utilizando todo lo que tenemos a mano”.

Swaminathan advirtió aún está por descubrirse si una vacuna garantizará inmunidad total frente al Covid-19, o si solo ofrecerá un cierto grado de protección como para que, en caso de contagio, la ausencia de síntomas torne ‘invisible’ la potencial presencia del virus.

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Economia

La jefa del FMI dijo que “buscarán soluciones” para países a los que ya no le puedan prestar porque la deuda es insostenible

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Giorgieva aseguró que en ese caso podrían ayudar a que se desbloquee financiamiento crítico para esa nación y afirmó que esta crisis será peor que la del 30.

Washington (corresponsal).-La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo este jueves que para 2020 pronostican las peores consecuencias económicas globales desde la Gran Depresión de los años 30, y que el organismo está dispuesto a ayudar, incluso a países con dificultades para pagar la deuda, entre los que figura la Argentina: “Donde no podamos prestar porque la deuda de un país es insostenible, buscaremos soluciones que puedan desbloquear financiamiento crítico”, señaló.

En un discurso pronunciado días antes de que se inaugure la Asamblea de Primavera del FMI y del Banco Mundial, que comenzará la semana próxima de forma virtual por la pandemia del coronavirus​, Georgieva advirtió que “aún nos enfrentamos a una incertidumbre extraordinaria sobre la profundidad y la duración de esta crisis”.

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