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FMI: “El impacto económico del coronavirus será mundial y la Argentina no está inmune”

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Lo dijo el portavoz del organismo en una inusual conferencia de prensa en modo virtual. Dijo que el impacto dependerá de la magnitud y la reacción oficial. Pese al brote, el diálogo por la deuda con el Gobierno sigue.

El Fondo Monetario Internacional dijo este jueves que la pandemia de coronavirus tendrá un “impacto sustancial sobre la actividad económica mundial” y que Argentina “no es inmune” a esta situación. Aclaró que, a pesar del avance global de la enfermedad y su posible efecto en la economía, el diálogo del organismo con las autoridades argentinas sobre la deuda continúa “muy activo”.

La habitual conferencia de prensa quincenal en Washington del portavoz del Fondo, Gerry Rice, se realizó este jueves inusualmente en modo virtual, dado el avance del coronavirus en los Estados Unidos, que ya superó los 1.000 infectados. La sala del FMI, donde se suelen aglutinar los periodistas en esta capital, estaba vacía y las preguntas llegaron en modo online.

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Coronavirus

Se registraron 423 muertos y 18.326 casos en las últimas 24 horas

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Los casos totales confirmados desde el comienzo de la pandemia son 1.037.325. Los fallecimientos acumulan 27.519. Las camas de terapia intensiva están ocupadas en un 64,4 por ciento a nivel nacional y en un 63,1 por ciento en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

El reporte del Ministerio de Salud confirmó 423 nuevas muertes de pacientes con coronavirus en las últimas 24 horas, lo que eleva la cifra de víctimas mortales en el país a 27.519. Además se registraron 18.326 contagios diarios, el récord de casos en un solo día, según el informe de la cartera que comanda Ginés González García.

Con estos registros, suman 1.037.325 positivos en el país. Por su parte, del total de contagiados, hay 4.573 personas internadas en Unidades de Terapia Intensiva: las camas de UTI están ocupadas en un 64,4 por ciento a nivel nacional y en un 63,1 por ciento en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

El reporte completo

📌 Hoy fueron confirmados 18.326 nuevos casos de COVID-19. Con estos registros, suman 1.037.325 positivos en el país, de los cuales 840.520 son pacientes recuperados y 169.286 son casos confirmados activos.

📌 En las últimas 24 horas, se notificaron 423 nuevas muertes, son 246 hombres y 177 mujeres. Al momento la cantidad de personas fallecidas es 27.519*.*Cuatro personas residentes en la provincia de Córdoba (3) y la provincia de Santa Cruz (1), notificadas como fallecidas, fueron reclasificadas.

📌 La notificación y carga de datos en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) respecto a la cantidad de infectados y de las personas fallecidas es responsabilidad de cada una de las jurisdicciones

📌 En las últimas 24 hs fueron realizados 38.340 testeos y desde el inicio del brote se realizaron 2.702.220 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 59.550,7 muestras por millón de habitantes.

📌 Detalle por provincia (Nº de confirmados | Nº de acumulados)*:

Buenos Aires 5.179 | 512.617

Ciudad de Buenos Aires 740 | 141.930

Catamarca 25 | 525

Chaco 255 | 12.296

Chubut 531 | 10.258

Córdoba 2.480 | 68.767

Corrientes 20 | 2.154

Entre Ríos 467 | 12.561

Formosa 7 | 147

Jujuy 68 | 17.412

La Pampa 161 | 1.969

La Rioja 134 | 6.799

Mendoza 1.155 | 39.969

Misiones 3 | 198

Neuquén 976 | 17.635

Río Negro 536 | 20.347

Salta 254 | 16.919

San Juan 8 | 1.315

San Luis 507 | 4.387

Santa Cruz 197 | 7.760

Santa Fe 2.673 | 86.121

Santiago del Estero 185 | 7.249

Tierra del Fuego 205 | 8.886

Tucumán 1.560 | 39.104

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Vacuna de Oxford: murió un voluntario brasileño que formaba parte del grupo de testeo

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La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) confirmó la información, aunque no comunicó oficialmente el motivo del fallecimiento. Antonio Barra, presidente de Anvisa, dijo a los medios que “el caso continúa en análisis y los test proseguirán”.

Un voluntario brasileño murió mientras formaba parte del grupo de testeo de la vacuna de la Universidad de Oxford, que está produciendo el laboratorio AstraZeneca en ese país para combatir el coronavirus. La información fue confirmada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa). Hasta ahora se desconoce el motivo del fallecimiento.

La víctima es un médico de 28 años de la ciudad de Río de Janeiro, que formaba parte del contingente brasileño de voluntarios en el desarrollo de la vacuna producida, localmente, por el instituto Fiocruz del Gobierno federal. El joven trabajaba en un hospital privado y en otro de la red municipal, ambos en la Zona Norte de Río.

“Según los reglamentos nacionales e internacionales de la Buenas Prácticas Clínicas, los datos sobre voluntarios de pesquisas clínicas deben ser mantenidos en secreto, en conformidad con los principios de confidencialidad, dignidad humana y protección de los participantes”, subrayaron desde Anvisa.

Por su parte, Antonio Barra, el presidente de Anvisa, dijo a los medios que “el caso continúa en análisis y los test proseguirán”. “No tenemos todavía pedidos de registro y no hay plazos para responder. Es la mayor prioridad, pero no fijaremos ninguna fecha para evaluar los exámenes de las vacunas”, agregó.

“En relación al fallecimiento del voluntario del test de la vacuna de Oxford, la Anvisa fue formalmente informada de ese hecho el 19 de octubre de 2020”, informó el órgano regulador estatal brasileño. Además, aseguraron que las pruebas de la vacuna desarrollada por la Universidad británica de Oxford y la empresa AstraZeneca continuarán pese a la muerte del hombre.

El fallecimiento del voluntario conmocionó a sus amigos, quienes aseguran que gozaba de buena salud y no padecía ninguna comorbilidad. Según los informes, habría recibido una dosis de la vacuna a fines de julio, en septiembre cayó enfermo y su estado empeoró.

La vacuna de Oxford en Brasil

La vacuna de Oxford es uno de los inmunizantes contra el nuevo coronavirus que se está probando en Brasil, donde la pandemia ya deja cerca de 155.000 fallecidos y 5,3 millones de infectados. El país gobernado por Jair Bolsonaro es uno de los más castigados del mundo por la enfermedad.

Los ensayos clínicos de la potencial vacuna británica comenzaron en Brasil en junio, con la idea de que participaran unas 10.000 personas y solo sufrieron una pequeña interrupción en septiembre, cuando se informó sobre la reacción adversa de un voluntario.

Esta vacuna está hecha con un adenovirus de simio, genéticamente modificado. Esto actúa como un “transporte” para una sola proteína Sars-Cov-2.

En el país también se experimentan las vacunas que desarrollan los laboratorios Johnson & Johnson y el consorcio formado por BioNTech (Alemania) y Wyeth/Pfizer (Estados Unidos), así como la fabricada por la compañía china Sinovac.

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La OMS reconoció que el COVID-19 podría dejar de ser pandemia y volverse endémico

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Desde el organismo dejaron ver como una posibilidad cierta que el SARS-CoV-2 no desaparezca y el mundo deba “prepararse para convivir con él”. Esto significa que podría regresar de forma habitual o en fechas específicas, y no desaparecer, como el dengue

Durante una conferencia virtual, el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, señaló que, si bien es muy complicado predecir la manera en que evolucionará el virus, “debemos prepararnos para convivir con él. Puede convertirse en otro virus endémico y no desaparecer. Si encontramos una vacuna muy efectiva, podemos distribuirla a todo el que la necesite y podríamos tener una oportunidad de eliminar el COVID-19”.

Mientras las propias entidades internacionales van dibujando la ruta mientras circulan, atribuirse la posibilidad de reconocer cuál será el futuro de lo que viene en materia de coronavirus es casi pretender acertar la lotería. Hans Heesterbeek, Catedrático de Epidemiología Teórica de la Universidad de Utrecht, abre una posible ventana para esclarecer algunos escenarios posibles. “Según la experiencia con otras infecciones -explica-, hay pocas razones para creer que el SARS-CoV-2 desaparecerá pronto, incluso cuando las vacunas estén disponibles. Un escenario más realista es que se agregará a la familia (grande y creciente) de enfermedades infecciosas que se conocen como “endémicas” en la población humana”.

Un principio que abre algo de desazón en aquella idea soñada de volver a lo que se era antes de Wuhan.

La ola interminable

Cuando las expectativas estaban puestas en los “picos” de contagio, todo parecía hacer ver que trepar a la cima era ganar la batalla. Sin embargo, dos principios aparecieron para derrumbar esas ilusiones: los recontagiados (aquellos sujetos inmunes después de haber padecido la enfermedad, pero que se mantienen a salvo apenas por un par de meses) y las nuevas oleadas de nuevas cimas como si se tratara de una cordillera más que de una montaña aislada.

El hecho de que la gran mayoría de las personas sigan siendo susceptibles significa que hay suficiente combustible para que el fuego siga ardiendo durante bastante tiempo. Este será el caso incluso si ubicaciones específicas alcanzan lo que se conoce como inmunidad de población (o manada) (y no está claro aún que tan probable es que esto suceda). Este concepto implica que un virus comienza a debilitarse cuando la cantidad de personas infectadas es masiva o han sido vacunadas. Sin embargo, aún en un suceso como este, no se implica que su acción desaparecerá instantánea o completamente.

En el mundo ya se dieron varios casos de infección por COVID-19 (EFE)En el mundo ya se dieron varios casos de infección por COVID-19 (EFE)

Ninguna medida de aislamiento es tan fuerte como para detener por completo la interacción humana entre regiones, dentro y entre países, o globalmente. Una prueba que ha sido claramente demostrada, a tal punto que la propia OMS ha puesto en duda si los confinamientos han sido una estrategia adecuada. Sin contar los daños colaterales que han resultado tan o más complejos como la propia enfermedad.

“También es posible que la propagación de una infección eventualmente se estabilice a un nivel constante de modo que esté presente en las comunidades en todo momento, posiblemente a una tasa relativamente baja, a veces predecible -advierte Heesterbeek. Esto es lo que queremos decir cuando decimos que “una enfermedad es endémica”.

Algunas infecciones están presentes y se propagan activamente en casi todas partes (como muchas infecciones de transmisión sexual e infecciones infantiles). Pero la mayoría de las infecciones son endémicas en partes específicas del mundo. Esto puede ocurrir cuando un control efectivo ha eliminado la infección en otros lugares, o porque las condiciones necesarias para una transmisión efectiva solo se pueden encontrar en lugares específicos. Este es el caso de la malaria y muchas otras infecciones transmitidas por mosquitos.

Hablar de números

Hay ya en el mundo más de 38 millones de casos de COVID-19 (Shutterstock)Hay ya en el mundo más de 38 millones de casos de COVID-19 (Shutterstock)

En teoría, una infección se vuelve endémica si, en promedio, cada individuo infectado la transmite a otra persona. En otras palabras, cuando el número de reproducción (R)=1. En comparación, durante una epidemia cuando la propagación de la enfermedad está aumentando, R es más de 1, y cuando la propagación disminuye mediante medidas de control o inmunidad de la población, R es menos que 1.

En la práctica, hay una serie de patrones que se pueden observar en las enfermedades endémicas. Algunos pueden existir en niveles bajos durante todo el año, mientras que otros pueden mostrar períodos de mayor transmisión intercalados con períodos de baja transmisión. Esto podría suceder si los factores estacionales influyen en la cantidad de contacto que las personas tienen entre sí, su susceptibilidad a la enfermedad u otros organismos que la propagan, como los insectos.

Mientras haya un suministro suficiente de personas aún susceptibles a la enfermedad para que cada persona infectada se la transmita, ésta seguirá propagándose. Este suministro se puede reponer de varias formas, según las características de la enfermedad.

Una infección se vuelve endémica si, en promedio, cada individuo infectado la transmite a otra persona (Shutterstock)Una infección se vuelve endémica si, en promedio, cada individuo infectado la transmite a otra persona (Shutterstock)

Un documento publicado por un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, afirma que la infección endémica por coronavirus podría asociarse con COVID-19 menos grave.

En las enfermedades que dan inmunidad permanente después de la infección (que no sería aún, de acuerdo a los estudios presentados, el caso del COVID-19), cada recién nacido es susceptible después de que desaparece la inmunidad obtenida de la madre. Es por eso que las infecciones infantiles como el sarampión son endémicas en muchas partes del mundo donde la tasa de natalidad es lo suficientemente alta.

En las enfermedades que solo otorgan inmunidad temporal a través de una infección natural, las personas pierden esa protección inmunológica para volverse susceptibles nuevamente. Un virus o una bacteria también pueden evadir la memoria inmunológica por mutación, de modo que las personas con inmunidad a una cepa más antigua se volverán susceptibles a la nueva versión de la enfermedad. La influenza es un buen ejemplo de esta situación.

Todavía no sabemos cuánto tiempo durará la inmunidad contra la infección por COVID-19 -explica Heesterbeek-, o qué tan buenas serán las vacunas para proteger a las personas. Pero otros coronavirus que son endémicos en la población humana, como los que causan resfriados, solo confieren inmunidad temporal de aproximadamente un año”.

Un virus o una bacteria también pueden evadir la memoria inmunológica por mutación (Shutterstock)Un virus o una bacteria también pueden evadir la memoria inmunológica por mutación (Shutterstock)

Otro análisis relevante es que las personas con inmunidad, ya sea por infección o vacunación, rara vez se distribuyen de manera uniforme en su comunidad, y mucho menos en el mundo. Ciertamente, en el caso de COVID-19, hay áreas donde la infección se ha extendido más intensamente y otras que se han salvado relativamente. Sin una distribución uniforme, no hay inmunidad de la población incluso si se han vacunado suficientes personas para alcanzar el umbral necesario previsto.

En estos casos, el R promedio puede ser lo suficientemente bajo como para que la infección esté bajo control, pero en los focos desprotegidos estará muy por encima de 1. Esto conduce a brotes localizados y permite que la enfermedad siga siendo endémica. Continúa propagándose de un lugar a otro, sembrado por algunos lugares donde la densidad de población y la interacción son lo suficientemente altas y la protección lo suficientemente baja como para mantener la transmisión.

El sueño del barbijo en el cesto

La manera en que conviviremos con COVID-19 en el momento en que se convierta en endémico dependerá de qué tan buenas sean las vacunas y los tratamientos un poco más certeros que se establezcan. Una posibilidad es que puedan evitarse o acompañarse los casos más serios, de modo de transformar la enfermedad es una dolencia transitable de manera previsible.

Las mascarillas son un elemento fundamental para prevenir el contagio de persona a persona (Shutterstock)Las mascarillas son un elemento fundamental para prevenir el contagio de persona a persona (Shutterstock)

Dependiendo de si la inmunidad, ya sea por infección natural o por vacunación, es permanente o temporal, es posible que, como ocurre con la vacuna de la gripe, por ejemplo, se requieran actualizaciones anuales de aplicaciones actualizadas a las mutaciones del virus. O podría controlarse mediante la vacunación a una edad que se estime óptima de manera preventiva. Esto sigue en duda, tal como expresan muchos investigadores. De hecho, recientemente un estudio de un equipo del Laboratorio de Virología Experimental del Departamento de Microbiología Médica y Prevención de Infecciones del Instituto de Infección e Inmunidad de Ámsterdam aseguró que la inmunidad protectora contra el coronavirus estacional es de corta duración.

Si las vacunas no solo protegen la enfermedad clínica -sentencia Heesterbeek-, sino que también reducen considerablemente la transmisión y confieren inmunidad duradera, podemos imaginar otros escenarios, como la posible erradicación de la enfermedad. Pero, de manera realista, esto es poco probable. La erradicación es notoriamente difícil, incluso para las enfermedades para las que tenemos vacunas casi perfectas e inmunidad permanente. Por tanto, la enfermedad endémica es el resultado más probable”.

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