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Grandsharenting, ¿conflicto familiar? “A mi hijo se le veía todo y mi suegra subió la foto a redes”: abuelos y padres en disputa por las fotos de los nietos

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Anécdotas y sensaciones de aquellos que quieren sacar a sus hijos del foco (público) de atención.

“Si bien no tenemos problema que los abuelos suban alguna foto de nuestro hijo, tuvimos que poner un freno cuando mi suegra subía a su cuenta de Facebook (¡que es pública!) cinco o seis fotos todos los días. Un día le hizo una sesión de fotos mientras lo bañábamos y le poníamos el pañal… Nunca me imaginé que iba a subir esas fotos, en las que se le veía todo a mi hijo. Hubo un gran lío familiar y se produjo un quiebre en mi relación con ella. Fue espantoso; me sentí ultrajada, humillada, como si yo no contara como madre. A ella le parece ‘re tierno’ y, con el verso de ‘es mi nieto’, aún cree que no tiene que pedir permiso para mostrarlo”. Con mayores o menores consecuencias, lo que le pasó a Claudia (35) expone el dilema de aquellos padres que se preguntan por la (sobre)exposición de sus hijos en redes sociales por familiares, amigos u otras personas cercanas a los niños. ¿Cómo manejarlo? Sensaciones de aquellas que quieren sacar a sus hijos del foco (público) de atención.

La huella digital de los niños

Mientras la palabra sharenting hace referencia al uso excesivo de las redes sociales por parte de los padres para mostrar fotos y videos de sus hijos, el grandshareting se refiere al conflicto que se genera cuando son los abuelos los que no miden las consecuencias de compartir imágenes de sus nietos y, en general, lo hacen sin consentimiento de los padres.

Noelia dice a Entremujeres Clarín: “Pensé que estaba loca porque no me gusta que anden compartiendo fotos de mi hija… No me gusta que le saquen porque sé que al instante las están subiendo a estados de Facebook​, o Instagram, y no entienden que no quiero que la imagen de mi hija esté expuesta a gente que ni conozco”. Esto es así porque todo lo que posteamos en la web y en redes sociales arma lo que se llama nuestra huella digital; incluye desde comentarios o textos hasta videos, fotos o cualquier archivo. Y, claro, también incluye lo que otras personas postean sobre nosotros.

Consultada por Entremujeres ClarínLaura Vaillard, Marketing and Communications Manager de VU Security, empresa especialista en ciberseguridad, explica a Entremujeres Clarín que esto “nos afecta porque todo ese material, que constituye nuestra identidad digital, queda online para siempre. Es muy difícil eliminar por completo algo que llegó a Internet, y puede influir en nuestra reputación en el mundo físico, además del virtual”.

¿Qué pasa con los menores de edad? “Recomendamos pensar muy bien antes de postear, tanto información personal como información de menores, ya que todo lo que subimos a las redes va construyendo la identidad digital de los niños. Si bien la intención suele ser buena y uno simplemente desea compartir sus mejores momentos, es realmente importante pensar en el impacto que puede tener esta información en el futuro de la vida de los niños; si lo avergonzará, si otros niños le harán bullying, o si los expondrá a situaciones peligrosas donde personas malintencionadas pueden tener acceso a sus hábitos y rutinas”, detalla Laura.

Todo lo que posteamos en la web y en redes sociales arma lo que se llama nuestra huella digital. Es muy difícil eliminar por completo algo que llegó a Internet, y puede influir en nuestra reputación en el mundo físico, además del virtual. Foto: Shutterstock.

Todo lo que posteamos en la web y en redes sociales arma lo que se llama nuestra huella digital. Es muy difícil eliminar por completo algo que llegó a Internet, y puede influir en nuestra reputación en el mundo físico, además del virtual. Foto: Shutterstock.

Prever y cortar de cuajo

Luciana (30) es bibliotecaria y, junto a su marido, informático especialista en ciberseguridad, tenían definido ya antes del nacimiento que no iban a querer publicar imágenes de su hija; así que, unos días antes del parto, mandaron un mensaje general a familia y amigos: “Dijimos que no íbamos a compartir fotos en redes sociales y que no queríamos que nadie lo hiciera. Por el momento no hemos tenido problemas”.

Pero Julia, tras ser consultada sobre su experiencia, lo primero que preguntó fue: “¿Solo redes sociales? ¿Y por WhatsApp no vale?” Porque no solo se trata de posteos, sino que hace rato hablamos de “estados” y, claro, de la viralización, intra o extra familiar, de las fotos por mensajes “privados”. “Le maquiné la cabeza a toda la familia para que no suban nada del bebé. Y, apenas nació mi primera hija, mi marido fue a mostrarla a la familia a través del vidrio; mi vieja sacó una foto, se la mandó a mi hermano, mi cuñada la compartió con un amigo… Y así se hizo una cadena que llegó hasta a mis amigas… ¡que aun no sabían que ya había nacido! Para el segundo hijo tuve que aclararle lo mismo a todos: ni redes… ¡Ni hacer reenvíos por WhatsApp!

Respetar la intimidad de los chicos

No todas las fotos son ideales para poner en portarretratos: hay algunas que están movidas, cortadas o fuera de foco pero, con la inmensa memoria de los celulares y cuentas en la nube, las guardamos igual como “recuerdos” de momentos vividos, aunque no hayan salido bien. De la misma manera, hay fotos que -si se eligen tomar- son exclusivas para mantener en privado. Elena, por ejemplo, no puso prohibiciones ni hizo ninguna aclaración de lo que sus allegados podían, o no, compartir, pero se molestó cuando le sacaron una foto a una de sus hijas sin remera y la subieron al estado de WhatsApp​: “No imaginé que hacía falta aclarar que no está bien publicar una foto de la nena desnuda”, dijo.

Se suele decir que los hijos no son nuestros, sino “de la vida”. Sin embargo, los padres pueden querer elegir cuándo y cómo contar la noticia del nacimiento de sus hijos. “Nació nuestra hija, queríamos pocas visitas e intimidad. No pusimos nada en redes sociales y solo circuló una foto entre familia. Al amanecer veo las redes por primera vez y mi cuñada ya había subido la foto. Su perfil es público, me chocó bastante porque me sentí expuesta. Le pedimos que la borre y acató, hasta que apareció la opción de estado en WhatsApp y vive poniendo imágenes ahí”, narra Raquel. Y agrega: “Honestamente me choca bastante que fotos de mis hijos circulen en grupos de egresados del 70, o en el estado de alguien con relaciones tóxicas si es sin nuestro consentimiento. Es exponerlos. Yo tengo un perfil de Instagram como puericultora y por común acuerdo no expongo fotos de nuestros hijos. El día de mañana van a ser adultos, me parece que se debe respetar su intimidad”.

Grandsharenting, ¿conflicto familiar? Foto: Shutterstock.

Grandsharenting, ¿conflicto familiar? Foto: Shutterstock.

Afirmar la autoridad parental

Varias familias contaron que, a pesar de haber expresado a sus allegados que no querían que publicaran fotos de sus hijos, algunos abuelos o abuelas pasaron por arriba de sus decisiones y lo suelen hacer igual. ¿Es esto correcto? “Ni los padres ni los abuelos tienen derecho a subir fotos de los hijos”, lanza Eva Rotenberg, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la internacional y autora de libros, a Entremujeres Clarín. “Cuando los padres están en contra de que los abuelos suban las fotos y éstos no lo respetan no solo no respetan la intimidad de la familia de sus hijos y nietos, sino que los ponen en riesgo. Porque hoy en día es un riesgo subir fotos familiares a Internet”, dice la especialista.

“Igualmente, lo que se juega acá no es un tema de discusión, sino un tema de autoridad. Muchos padres están sometidos a los abuelos, porque hay una dependencia emocional, económica o ambas; el tema es: ¿qué pasó que los padres no pudieron independizarse? Los abuelos se siguen sintiendo la autoridad, no pueden ceder el lugar y reconocer a los hijos como adultos y que han formado su propia familia. Hay un tema de crecimiento, maduración y de lugares de autoridad. Los abuelos tienen que ceder el lugar de padre y reconocer a sus hijos como los padres de sus nietos”, asegura Rotenberg, fundadora de la Escuela para Padres Multifamiliar.

¿Cómo manejarlo sin dañar el vínculo? “Deben pensar en la posibilidad de dialogar, y no enojarse. Cualquiera que inicie un diálogo (padres o abuelos) mostrará madurez y amor, porque está intentando evitar peleas. Si no da resultados, se sugiere consultar a tiempo a un profesional, para evitar romper el vínculo”.

¿Cómo manejar la (sobre)exposición de sus hijos en redes sociales por familiares, amigos u otras personas cercanas a los niños? Foto: Shutterstock.

¿Cómo manejar la (sobre)exposición de sus hijos en redes sociales por familiares, amigos u otras personas cercanas a los niños? Foto: Shutterstock.

Pautas de acción

Contar con información es clave para evitar el sharenting desmedido: ¿cuáles son las políticas de privacidad de cada red social? ¿A quién puede llegar esa foto? ¿Quiénes pueden verla? ¿Exponemos a los chicos a algún tipo de riesgo al subir esa imagen? Vaillard recomienda algunas claves para tener en cuenta antes de hacer clic en “publicar”:

1. Pensar antes de compartir. Antes que nada, es importante detenerse a pensar si realmente es necesario compartir fotografías de nuestros hijos, nietos, sobrinos o familiares menores de edad.

2. Pedir el consentimiento de los menores o de sus padres. Lo siguiente es preguntar a los niños fotografiados si está bien que hagamos pública su imagen, dependiendo de la edad. Muchas veces, una foto que nosotros consideramos apta para publicar online puede causar vergüenza o sentimientos encontrados en los niños protagonistas de la imagen.

3. Limitar quiénes tienen acceso a esta información. Cuando publicamos fotos de menores, se recomienda utilizar estrictos filtros de privacidad y estar atentos a las configuraciones y políticas de privacidad de las distintas plataformas para asegurarnos que la imagen no llegue a personas desconocidas.

4. Evitar mostrar menores en la foto de perfil. Como los queremos, es importante protegerlos, y para esto recomendamos no tener sus fotos en el perfil de las distintas redes sociales, incluyendo WhatsApp, adonde todas las personas que tienen nuestro número de teléfono pueden acceder. Sin darnos cuenta, cualquier persona que sepa nuestro teléfono podrá ver las caras de nuestros hijos, incluso aquellos contactos que no tenemos agendados ni conocemos. Para evitar esto, se puede configurar para que sólo nuestros contactos agendados vean la imagen o bien, elegir otra foto de perfil.

5. Publicar de forma atemporal. A la hora de mostrar el lugar en el que nos encontramos, es preferible publicar la información una vez que ya dejamos ese lugar, para evitar que personas desconocidas puedan seguir nuestros movimientos minuto a minuto.

6. Evitar publicar información que pueda revelar datos íntimos. Aunque uno no se dé cuenta, publicar una foto de los niños con el uniforme escolar habla de dónde vivimos, con quiénes nos relacionamos y por qué zonas nos movemos, lo que hace que una persona mal intencionada pueda ubicarnos tanto a nosotros como nuestros hijos geográficamente con facilidad.

Por último, si alguien comparte una foto propia o de los chicos sin permiso, la especialista explica que lo primero que se puede hacer es denunciar el posteo y, si esto se vuelve recurrente, se puede realizar una denuncia a las entidades correspondientes: el 102 por Derechos de niños y niñas, Secretaría de Niñez y Adolescencia de Buenos Aires, el 0800-222-1717 para denunciar la explotación sexual al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, o el 134 para denunciar el grooming a nivel nacional.

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“Está todo perdonado, no tengo rencor”, aseguró el padre de una de las víctimas del choque en Tigre

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Guillermo Rossi despidió a su hijo Franco y le dedicó palabras a Joaquín Duhalde Bisi, quien manejaba borracho y sin registro.

El papá de uno de los jóvenes fallecidos en el trágico accidente en el Camino de los Remeros de Tigre, cuando el conductor del Audi A4 manejaba alcoholizado y chocó contra un guardarrail, hizo un conmovedor descargo por Twitter: “No tengo rencor“.

Guillermo Rossi es padre de una de las víctimas, Franco Rossi (18), y escribió en su cuenta de Twitter (@guillermo4398) motivado por defender la memoria de su hijo y aclarar que él no estaba alcoholizado.

“Uno de los fallecidos es mi hijo Franco Rossi. Espero que entiendan que el no manejaba. Solo pido que respeten el dolor de mi familia en memoria de los muertos. Mi vida se apaga“, tuiteó en primera instancia.

Inmediatamente comenzaron a llegarle mensajes de aliento y, como siempre en Twitter, también respuestas polémicas, a las que los demás usuarios se encargaban de señalar.

Rossi les contestó a varios de los que lo saludaron y entre esas respuestas también contó varios detalles y habló del autor del accidente, Joaquín Duhalde Bisi.

Lamento el escrache mi hijo, no tenía alcohol en sangre, manchan su memoria. Abrazo y gracias”, le contestó a uno. “Franchu no estaba alcoholizado y sin embargo se fue”, le dijo a otro.

Joaquín Alimonda (19) y Franco Rossi (18) murieron en el acto.

Joaquín Alimonda (19) y Franco Rossi (18) murieron en el acto.

“En la autopista a mi hijo le dio 0. Estaba aparentemente dormido y Franco no manejaba y tenía mi autorización. Dos veces a EE.UU. una a Sudáfrica el solito, y vos crees que me carga culpa? No ninguna”, le respondió a otra.

Luego, en otros tuits negó una supuesta fiesta. “Ni hubo fiesta ni nada, eran 5 amigos y el destino los enfrentó”, agregó.

En otro mensaje, Rossi dijo que lo que atraviesa es muy duro. “Hoy quisiera que me lleve a su lado, pero Franchu tiene 4 hermanos, no puedo viajar todavía y esa paz espero encontrarla”, se descargó en otro escrito.

Por último, dijo que “ya está todo perdonado eran amigos y no tengo ningún rencor“, en relación al conductor del auto, quien se encuentra detenido en la comisaría de Villa La Ñata.

El caso

Joaquín Duhalde Bisi (19) estaba borracho y manejaba sin registro la madrugada del domingo, cuando perdió el control del Audi A4 de su papá en Tigre y chocó. En el incidente murieron dos de sus amigos, Franco Rossi (18) y Joaquín Alimonda (19).

En el auto también iba Mateo Lezama (18), quien se salvó por estar en el asiento de atrás del conductor.

Duhalde Bisi está acusado de “doble homicidio simple con dolo eventual”, que prevé una condena de 8 a 25 años de cárcel, y, subsidiariamente, de “doble homicidio culposo agravado por la pluralidad de víctimas, el consumo de alcohol y la alta velocidad a la que conducía”, con penas de 3 a 6 años de prisión.

Joaquín Alimonda, Joaquín Duhalde BIssi - el conductor del vehículo- y Franco Rossi eran amigos desde el colegio secundario.

Joaquín Alimonda, Joaquín Duhalde BIssi – el conductor del vehículo- y Franco Rossi eran amigos desde el colegio secundario.

Cuando el Audi A4 impactó contra el guardarrail, lo arrancó completo. “Luego de ingresar por la parte trasera de la rueda delantera derecha, los 25 metros que tiene de largo cruzaron el coche en sentido hacia la izquierda, y salieron”, detallaron fuentes de la investigación.

La pericia del alcoholemia, cuyo test certificado ya está en manos del fiscal, había arrojado que Duhalde Bisi manejó esa madrugada fatal con 1,39 gramos de alcohol por litro de sangre: casi el triple de lo permitido.

Duhalde Bisi no tenía registro. El 31 de octubre pasado se lo retuvieron por no tener la VTV al día del Hyundai a nombre de su mamá que manejaba.

Aunque desde su entorno argumentaron que poseía la licencia digital en la aplicación Mi Argentina, fuentes de la investigación explicaron que en este caso ese registro digital no tiene validez, ya que había quedado incautado por la infracción.

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El calvario de Lucía: el juicio contra el suboficial de la Armada acusado de violarla se postergó para 2024

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La víctima batalló durante cinco años para lograr que la causa llegara al debate oral, suspendido dos veces. El imputado está libre.

“Se me va la vida esperando Justicia”, dice Lucía, como pidió esta ex marinera que la llamen allá por 2016. Por ese entonces, se conoció el calvario que padecía desde 2013 cuando, según su denuncia, un superior comenzó a acosarla y, luego, eso derivó en una situación de abuso en la Base Naval de Ushuaia.

Ahora, a más de 7 años de que comenzara el acoso y a 5 de que ella lo denunciara, Lucía otra vez grita por ayuda: le pidió este miércoles a la Justicia de Tierra del Fuego que revise la decisión de postergar hasta 2024 el juicio contra el acusado

Según le dijo la ex marinera a la agencia de noticias Télam, el Tribunal de Juicio en lo Criminal de Ushuaia decidió una nueva postergación para el inicio de las audiencias hasta el 16 de mayo de 2024.

La Justicia quiere empezar el juicio en tres años, cuando se cumplirán 11 del inicio de los supuestos abusos contra Lucía, de 32 años.

2016. Se conoce un caso del acoso sexual en la base Naval de Uhuaia.

2016. Se conoce un caso del acoso sexual en la base Naval de Uhuaia.

El caso involucra al suboficial Reinaldo Cardozo, de 56 años, a quien le imputan haber abusado de la mujer cuando ella tenía 25 años. Lucía debió someterse a un tratamiento psiquiátrico y psicológico.

Cardozo está acusado de “abuso sexual simple en concurso ideal con abuso sexual agravado con acceso carnal y por pertenecer el imputado a una fuerza de seguridad, los que concurren idealmente con el delito de amenazas coactivas y mediando violencia de género“.

Según especialistas, la causa puede sentar un precedente histórico porque “ventila hechos sucedidos dentro de una institución militar, pone en juego los códigos de silencio entre miembros de la Fuerza y echa luz sobre la violencia de género en ámbitos castrenses”, explicaron fuentes judiciales.

A 17 días

La fecha prevista para el inicio del juicio era el 29 de junio de 2020, pero debido a las restricciones sanitarias por la pandemia de coronavirus, el Tribunal suspendió las audiencias.

Luego, los jueces Alejandro Pagano Zavalía, Maximiliano García Arpón y Rodolfo Bembihy Videla resolvieron esta nueva postergación.

Lucía denunció a un superior.

Lucía denunció a un superior.

Lucía, como pidió siempre que se la identifique para resguardar su identidad, batalló durante 7 años hasta lograr que la justicia procesara a Cardozo por un rosario de delitos que incluyen el abuso sexual, amenazas y la violencia de género, según surge del expediente judicial.

“Se me va la vida esperando Justicia. Me costó mucho romper las cadenas del silencio para poder denunciar lo que me pasó. Fueron años de lucha y padecimientos, tanto físicos como psicológicos, que tuve que atravesar”, contó Lucía.

Lucía y su abogada, Sofía Barbisan, realizaron una presentación para solicitar que se adelante el juicio y no tenga que esperar otros tres años.

“Me genera una angustia tremenda saber que este abusador sigue libre, viviendo una vida normal y en actividad dentro de la Armada, donde yo sufrí su violencia y también la violencia institucional. Confío plenamente en la justicia fueguina, y por ello pido a los jueces que revean esta situación“, sostuvo la ex marinera.

También dijo que solicitó la intervención del Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, y del director nacional de Políticas contra la Violencia Institucional, Mariano Przybylski.

“Necesito que mi caso siente un precedente dentro de las fuerzas armadas, que se termine la violencia de género y la violencia institucional. Y también quiero justicia y tranquilidad“, expresó Lucía, que sigue viviendo en Ushuaia y tiene otro empleo.

Un sueño roto

“Ingresé a la Armada en 2011 porque ser militar era un sueño y un anhelo. Yo veía los uniformes y sentía orgullo. Creía que podía servir a la Patria”, recordó.

Dos años después, comenzó el infierno. Lucía afirma que los abusos se produjeron a partir de 2013, cuando su superior, quien casi la doblaba en edad, estaba casado y tenía hijos, comenzó a acosarla sexualmente, hasta que en uno de esos hechos la encerró en un depósito y la violó. Cardozo era su jefe directo.

Otros abusos y persecuciones se habrían producido en 2014, luego de un período en el que el suboficial no estuvo destacado en Ushuaia. Según Lucía, todavía se paraliza cuando ve un uniforme militar.

“No puedo evitarlo. De hecho junté toda mi ropa castrense y la tiré a la basura. Necesito cerrar esta etapa“, concluyó.

Para entrar a la Armada, Lucía tuvo que realizar el curso en Puerto Belgrano, cerca de Bahía Blanca. Luego regresó a Ushuaia, donde su primer trabajo dentro de la fuerza fue el de camarera en la casa de suboficiales, a quienes les servía la comida.

La mujer comenzó denunciando los hechos ante el superior del suboficial, un militar con el grado de teniente, quien de inmediato le hizo sentir cómo sería la situación.

Tu palabra contra la de él no tiene valor. Además, la Armada te está dando trabajo, una casa, una obra social y la atención para tu hijo (que estaba siendo tratado por una enfermedad en Buenos Aires). No te conviene hacer nada“, le advirtió, según recordó Lucía en un reportaje de 2020.

Como la marinera insistía, comenzaron las “amenazas y persecuciones“: el acusado le bajó todos los conceptos de su legajo personal, por lo que al poco tiempo fue despedida como militar y reincorporada como personal civil.

En 2014, Cardozo fue trasladado a otro destino, pero al año siguiente regresó a Ushuaia y comenzó a acosarla otra vez. Fue ahí cuando la joven decidió hacer la denuncia ante la justicia.

Primero intervino la Justicia Federal, que se declaró incompetente, y después un juez provincial que no halló pruebas contra el acusado, quien fue beneficiado con dos “faltas de mérito”, hasta que el expediente quedó “en reserva” por falta de nuevas evidencias.

Lucía cambió de abogado y logró que la Cámara de Apelaciones apartara al juez y designara a una jueza, María Cristina Barrionuevo, que le dio un nuevo enfoque a la investigación.

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Autorizan la inscripción de semillas de cannabis para su uso medicinal

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Desde el Gobierno destacan que la medida permite avanzar en el “cultivo ordenado y controlado” para tratamientos y evitar “el mercado ilegal”.

El Gobierno anunció que permitirá la inscripción de semillas de la especie Cannabis sativa L. para su uso medicinal. El anuncio fue rubricado por los ministros de Salud, Carla Vizzotti, y de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra.

Los funcionarios nacionales resaltaron que la medida permite avanzar en el “cultivo ordenado y controlado” de cannabis para tratamientos y evitar “el mercado ilegal”.

“Hasta el momento, para los proyectos de investigación y cultivo de cannabis medicinal había que importar semillas. Esto se debía a que las semillas autóctonas con las que contaban las universidades locales no se podían registrar en el Instituto Nacional de Semillas (INASE)”, explica a Clarín el coordinador del Programa Nacional de Investigación sobre los Usos Medicinales del Cannabis, Marcelo Morante.

A partir de esta resolución, el INASE “va a poder realizar un seguimiento en relación a la calidad de la materia prima”, agrega. Según Morante, “se trata de acciones concretas para mejorar el acceso a un producto seguro y de origen conocido”.

La resolución de ambos ministerios especifica que estas semillas se usarán asimismo para la investigación en el Registro Nacional de Cultivares y/o el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares.

“Es un paso más en el desarrollo de herramientas tendientes a facilitar el acceso a la planta de cannabis y sus derivados como tratamiento“, expresaron los ministros.

El documento fue firmado también por el presidente del INASE, Joaquín Serrano.

“La resolución posibilitará avanzar en la estandarización de las genéticas obtenidas y someterlas a certificaciones nacionales para su utilización como insumos en la producción de cultivos controlados, lo cual tendrá efectos en la seguridad y calidad de los productos utilizados en el ámbito medicinal, además de evitar el mercado ilegal”, destaca el comunicado oficial.

Al respecto, la ministra Vizzotti aseguró que el Estado “cambió su mirada” y que con esta medida están “contribuyendo a solucionarle la vida a un número de familias que tiene una problemática de salud”.

Añadió: “Darles un camino legal es algo que era nuestra responsabilidad y no es menor que haya pasado a pesar de la pandemia”.

El ministro Basterra, por su parte, entendió que la resolución “permite avanzar en cultivo ordenado y controlado, para que no haya puntos débiles en la instrumentación de la producción”.

¿Cómo inscribirse?

Todos aquellos que tramiten la inscripción deberán presentar “un informe con el fundamento técnico de la inscripción en los registros del INASE, el cual tendrá carácter de declaración jurada, a los fines de verificar que la misma se encuentra dentro del marco de la Ley 27.350 y su Decreto Reglamentario número 883/20″.

Lo deberán hacer ante el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis, sus Derivados y Tratamientos No Convencionales del Ministerio de Salud.

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