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La “diplomacia de las mascarillas” del régimen chino llegó con una sorpresa desagradable: millones de artículos en mal estado

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Aunque Beijing intentó “limpiar” su imagen tras los cuestionamientos por el manejo de la pandemia del coronavirus, en la actualidad es objeto de decenas de denuncias por parte de países que recibieron elementos sanitarios defectuosos. La respuesta del gigante asiático y sus consecuencias.

Tras la aparición y propagación del coronavirus, que en menos de seis meses dejó más de 8.200.000 infectados y casi 450.000 muertos, China quedó en el foco de la polémica luego de haber ocultado el verdadero alcance del Sars-CoV-2 en el inicio de la pandemia. Por eso, el régimen de Xi Jinping necesitaba “limpiar” su imagen. Así es como impulsó la llamada “diplomacia de las mascarillas”. Una iniciativa que, aunque se pretenda mostrar como un gesto de solidaridad en momentos en que todo el mundo está sufriendo las consecuencias del coronavirus, tiene un oscuro trasfondo: millones de artículos sanitarios fueron enviados en mal estado y defectuosos.

Europa fue la región que más golpeada se vio por la pandemia en el comienzo de la propagación del virus. Además de su intención de contener los crecientes cuestionamientos sobre su gestión de la crisis, Beijing vio una oportunidad. Instó a las fábricas a aumentar la producción de equipos médicos en momentos en que otros países se enfrentaban a la falta de materiales.

“La diplomacia de las mascarillas es un intento, a través de un regalo, de cambiar el relato y la imagen del país de donde había salido el virus”, explicó el profesor en historia y cultura de China moderna y contemporánea de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Manel Ollé, a El Nacional, de Cataluña. “Se busca ganar popularidad y una imagen positiva”, agregó.

A comienzos de abril, Jin Hai, una de las responsables de los servicios aduaneros chinos, manifestó que desde el 1 de marzo China había exportado a medio centenar de países cerca de 4.000 millones de mascarillas, 37,5 millones de trajes protectores, 16.000 respiradores y 2,84 millones de kits de testeo de COVID-19. Esas exportaciones estaban valuadas en unos 1.300 millones de euros.

El régimen de Xi Jinping ya había dado rienda suelta a su operativo.

Pero las quejas y denuncias por la mala calidad de los productos no tardaron en llegar. “Con este movimiento se ha mezclado lo que era regalo y lo que era compra. Ha habido varias compras de mascarillas y tests defectuosos, que no cumplían con los estándares”, agregó Ollé.

Países como Holanda, España, Alemania, Finlandia, Polonia, Canadá y Estados Unidos, entre otros, tuvieron inconvenientes con los artículos recibidos para hacer frente a la crisis sanitaria. Incluso la Unión Europea (UE) a mediados de mayo debió suspender la distribución de 10 millones de mascarillas entre sus estados miembros y Gran Bretaña.

Once millones de mascarillas chinas enviadas a Alemania resultaron ser defectuosas: llegaron con los filtros en mal estado y las cintas rotas (@andreas.scheuer)
Once millones de mascarillas chinas enviadas a Alemania resultaron ser defectuosas: llegaron con los filtros en mal estado y las cintas rotas (@andreas.scheuer)

Un lote de 1,5 millones de cubrebocas fueron enviados a 17 de los 27 países miembros de la UE y a Gran Bretaña. El ministro de Salud de Polonia, Lukasz Szumowski, denunció que 600.000 de las mascarillas recibidas no contaban con los certificados europeos y no cumplían con los estándares médicos requeridos para su distribución. Ante esta situación, Stefan De Keersmaecker, portavoz de la Comisión de Salud europea, anunció que las autoridades decidieron “suspender distribuciones futuras de las mascarillas”.

A fines de marzo, Holanda ya había denunciado que las 600.000 mascarillas recibidas por parte de China no cumplían las normas de calidad, no se ajustaban debidamente en el rostro de los pacientes e incluso algunos filtros no funcionaban correctamente. Algo similar ocurrió en España, donde a mediados de abril el Ministerio de Sanidad ordenó a las comunidades autónomas que retiren una partida de más de 140.000 mascarillas, que no cumplían con la normativa europea. El producto defectuoso estaba identificado como mascarillas FPP2 de la empresa Garry Galaxy, una firma que se encuentra entre los proveedores del Ministerio de Sanidad de España, y que figura en el listado de fabricantes de material sanitario autorizados por China. España, que por ese entonces era uno de los países más afectado en el mundo por el coronavirus, también había devuelto a fines de marzo miles de test de diagnóstico defectuosos expedidos por una compañía china que no contaba con las autorizaciones necesarias.

A fines de abril se supo que Alemania había recibido un lote de 11 millones de mascarillas chinas defectuosas. El diario Der Spiegel citó al dueño de la empresa importadora, quien fue contundente sobre los artículos recibidos por parte de Beijing: “Todos basura”. Según su denuncia, los barbijos llegaron con los filtros en mal estado y con las cintas rotas.

Lo propio ocurrió con las millones de mascarillas enviadas por el régimen chino a Canadá y Estados Unidos. A principios de este mes, el Departamento de Justicia norteamericano demandó en la corte federal de Brooklyn, en Nueva York, a la empresa china King Year Packaging and Printing, con sede en Guangdong, por vender en abril a los consumidores cerca de medio millón de mascarillas defectuosas, que estaban por debajo de los estándares N95.

De acuerdo a la denuncia presentada por la Justicia norteamericana, la compañía afirmó falsamente que las 495.200 mascarillas que envió cumplían con el estándar N95 y que estaban certificadas por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laboral de Estados Unidos (NIOSH). “Los cargos que se alegan en esta demanda muestran un flagrante desprecio por la seguridad de los ciudadanos estadounidenses”, dijo en un comunicado el agente del FBI Douglas Korneski, quien llevó adelante la investigación.

Las mascarillas enviadas a Canadá estaban destinadas a los trabajadores de la salud que están en la primera línea del tratamiento del brote de coronavirus (Reuters)Las mascarillas enviadas a Canadá estaban destinadas a los trabajadores de la salud que están en la primera línea del tratamiento del brote de coronavirus (Reuters)

La empresa china fue acusada de cuatro cargos por importación de productos de salud de mala calidad y de fabricación falsa para la Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Cada cargo conlleva una multa máxima de 500.000 dólares, o si es mayor, el doble de lo que la compañía ganó vendiendo las mascarillas.

Acto seguido, la FDA retiró la autorización para el uso de mascarillas chinas en Estados Unidos. Las mascarillas “podrían no proporcionar una protección respiratoria uniforme y adecuada para el personal de atención médica expuesto a la COVID-19”, señaló el organismo a los proveedores sanitarios.

Ante la creciente desconfianza sobre China, días atrás el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, consideró que Europa necesita ser más independiente en el suministro de mascarillas y ciertos medicamentos para combatir la COVID-19: “En lo que respecta a las mascarillas y ciertos medicamentos, hemos constatado que no debemos depender completamente del mercado global. No se debería decidir en China si tenemos mascarillas de protección para los cuidadores o los médicos en Varsovia, Ámsterdam o Berlín”.

Pero la “diplomacia de las mascarillas” no se limitó únicamente a Europa y América del Norte. Países de América Latina, que cuentan con un sistema sanitario menos robusto que el europeo y el norteamericano, también recibieron artículos chinos. Uno de los países que celebró el envío de “ayuda” fue Venezuela, donde el dictador Nicolás Maduro ha estrechado lazos con el régimen de Beijing en los últimos años.

El 28 de marzo la vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció en sus redes sociales la llegada de 55 toneladas de ayuda humanitaria “para que Venezuela controle y prevenga el COVID-19”. Además, el gigante asiático envió 500 mil pruebas rápidas para la detección del virus. Por esos días la dictadura chavista se proclamaba como un “modelo” ante el mundo por su lucha contra la pandemia. Sin embargo, es una incógnita a dónde fue a parar la ayuda china, o si llegó en condiciones para atender a pacientes con COVID-19. Más del 80% de los hospitales siguen con desabastecimiento, los médicos denuncian falta de elementos sanitarios, equipos de protección y mascarillas. Sumado a las constantes denuncias sobre la falta de información sobre el verdadero impacto de la pandemia en un país que lleva años sumido en una profunda crisis humanitaria y sanitaria.

Otros países de América Latina que recibieron productos chinos fueron Bolivia, Argentina, Ecuador, Brasil y Chile, entre otros.

La vicepresidenta del régimen venezolano, Delcy Rodríguez, con el embajador chino en Caracas, Li Baorong, recibieron el cargamento de artículos sanitarios enviados por Beijing (REUTERS/Manaure Quintero)La vicepresidenta del régimen venezolano, Delcy Rodríguez, con el embajador chino en Caracas, Li Baorong, recibieron el cargamento de artículos sanitarios enviados por Beijing (REUTERS/Manaure Quintero)

La respuesta de China y sus consecuencias

Frente a esta ola de denuncias, Beijing anunció a fines de abril la confiscación de más de 89 millones de mascarillas de mala calidad, además de 418.000 piezas de equipos de protección, según lo informado por Gan Lin, responsable de la administración de supervisión de mercados, quien, sin embargo, no precisó la proporción de los productos confiscados y destinados a la exportación. Según Gan, también confiscaron desinfectantes por no responder a las normas. El valor de la mercancía se evalúa a 7,6 millones de yuanes (cerca de un millón de euros).

Las autoridades chinas, no obstante, en un intento de defenderse ante la opinión pública internacional, aseguraron que las denuncias sobre la calidad de los equipos médicos “no reflejan la totalidad de los hechos”. “Hay en realidad varios factores, como el hecho de que China tiene normas y hábitos de uso diferentes de otros países. Un uso inapropiado puede suscitar dudas sobre la calidad”, dijo el mes pasado Jiang Fan, del ministerio de Comercio. Pese a esta respuesta, Beijing se comprometió a reforzar la regulación sobre las exportaciones para exigir que los productos respondan tanto a las normas chinas como a las de sus destinatarios.

Esas medidas contra las exportaciones de equipos de protección de mala calidad provocaron que las tasas de carga aérea sean aún más altas, según informa The Load Star. Asimismo, hubo un aumento en las inspecciones aduaneras.

El martes el Ministerio de Comercio de China anunció el fortalecimiento de la supervisión de la calidad de las exportaciones de máscaras “no médicas”, incluida una lista negra de proveedores que no obtuvieron la certificación de exportación.

Las tasas de carga aérea aumentaron considerablemente tras el aumento de la regulación sobre las exportaciones de productos sanitarios enviados a diversos países para hacer frente al coronavirus (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)Las tasas de carga aérea aumentaron considerablemente tras el aumento de la regulación sobre las exportaciones de productos sanitarios enviados a diversos países para hacer frente al coronavirus (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)

“En Shanghai, los agentes de aduanas han aumentado las tarifas para el despacho de exportación hasta seis veces, debido al papeleo y el tiempo de procesamiento adicionales”, indicó la compañía Norman Global Logistics (NGL). “Hasta ahora esto está afectando a las regiones de Hong Kong, Guangzhou y Shenzhen, pero esperamos que ocurra en el resto del país, ya que al menos el 90% de toda la carga médica requerirá una inspección aduanera”, agregó.

La empresa Scan Global Logistics (SGL), por su parte, detalló que “las terminales de carga aérea de Shanghai, Xiamen y Guangzhou están en alerta roja, mientras que Shenzhen cambió a amarillo, ya que las terminales de estas ciudades están sobrecalentadas con cantidades masivas de carga, en particular de EPP” (equipo de protección personal defectuoso).

Flexport también calificó de “muy caliente” el mercado de carga aérea de China, debido a la falta de capacidad en el aire, pero también en tierra en el espacio de almacenamiento y en los manipuladores de tierra. “Esto lleva retrasos y tiempos de tránsito más largos”, apuntó David Wystrach, director senior de la compañía.

Estos estrictos controles de exportación que comenzó a aplicar el gigante asiático ante la ola de denuncias por la calidad de sus artículos sanitarios también está afectando a los fletes marítimos. Según Naveen Prakash, cofundador de Global Logistics Solutions India, miles de contenedores llenos de mascarillas han sido detenidos en China porque la mercancía no cumplía con los estándares de calidad.

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Internacional

La “mano larga” de la Iglesia en España: se apropió de miles de bienes, desde castillos hasta departamentos en la playa

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En 17 años, inscribió a su nombre 35 mil propiedades: monumentos, viñedos, edificios y hasta la famosa Mezquita de Córdoba, Patrimonio de la Humanidad.

En 17 años, la Iglesia católica española inscribió a su nombre 35.000 bienes que que tendrá que devolver si se los reclaman lícitamente.

El gobierno de coalición español relevó que, entre 1998 y 2015, la Iglesia matriculó como propios 34.961 monumentos, fincas y edificios, entre otros inmuebles, gracias a una ley del gobierno de José María Aznar (Partido Popular) que, con sólo una certificación eclesiástica -es decir, la firma de un obispo-, permitía registrar a la Iglesia como propietaria de bienes del valor histórico y patrimonial de la Mezquita de Córdoba, por ejemplo, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1984 desde Buenos Aires.

“Esto viene de una ley hipotecaria de un reglamento de Franco. Pero es que Aznar, cuando hace un cambio, mantiene la idea de Franco. Y la Iglesia lo ha hecho porque la ley se lo permitía”, dijo la vicepresidenta primera del gobierno, Carmen Calvo, quien formó parte de la comisión que durante años relevó los inmuebles matriculados por la Iglesia.

Calvo confesó haber hablado con el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan José Omella, y aseguró que “habrá una posición razonable de la propia Iglesia católica”.

La antigua Mezquita de Córdoba. Foto: Reuters

La antigua Mezquita de Córdoba. Foto: Reuters

“La Iglesia está en condiciones de saber que hay cosas que seguramente se han inscripto y que no se deberían inscribir”, agregó la vicepresidenta Calvo.

Desde hace unos días, en el Congreso de los Diputados se puede consultar el listado de 3.000 páginas que incluye castillos, fincas, departamentos en la playa, viñedos, estacionamientos, locales, huertas, campos.

Los ayuntamientos y personas particulares que crean tener derechos sobre esas propiedades podrán reclamarlas.

Según el informe, unos 20.000 inmuebles corresponden a templos y dependencias y los 15.000 restantes tendrían otros usos.

Castilla y León es la comunidad autónoma que registra la mayor cantidad de “inmatriculaciones” a nombre de la Iglesia, como las llaman aquí, donde las certificaciones eclesiásticas fueron 8.706. La siguen Galicia -con 6.210- y Cataluña, con 3.650.

Algunos bienes, como la catedral de Granada, que fue matriculada el 22 de junio de 2015, no aparecen en el listado de bienes que el gobierno envió al Parlamento.

La Mezquita de Córdoba

Otros, como la Mezquita de Córdoba, encarnan lo escandaloso del privilegio que se le otorgó a la Iglesia católica.

“El caso de La Mezquita es emblemático porque se trata de un edificio de extraordinaria importancia histórica y patrimonial que está siendo gestionado con criterios exclusivamente confesionales”, explica a Clarín el historiador y profesor de la Universidad de Huelva, Alejandro García Sanjuán.

Turistas recorren los pasillos de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Foto: EFE

Turistas recorren los pasillos de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Foto: EFE

“La Iglesia convirtió a la Mezquita de Córdoba en una especie de museo católico en el que hace exposiciones del culto católico y apenas se le otorga importancia a la dimensión histórica -agrega el historiador-. Esto se combina con la implementación de una narrativa falsa sobre el edificio, insistiendo en que antes de ser mezquita fue una iglesia cristiana, algo que no está probado desde un punto de vista histórico ni arqueológico.”

García Sanjuán integró la comisión que organizó el Ayuntamiento de Córdoba para elaborar su propio informe. Formaba parte de ese grupo de trabajo también Carmen Calvo, quien por entonces no era vicepresidenta de España, y el ex director general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza.

“El informe que elaboramos se hizo público en 2018. Tenía una parte histórica y luego una parte legal. Trabajé sobre la parte histórica con otro colega. El tema de las inmatriculaciones ha sido considerado irregular y anticonstitucional -dice Sanjuán-. La mayor parte de ellas no han sido revocadas en los tribunales. Algunas sí. Algunos juristas consideran que es necesaria una legislación que permita abordar el tema de manera global y no caso por caso.”

Y aclara: “La Mezquita es un edificio que, por su carácter monumental, en el siglo XIX fue declarado Monumento Nacional y en el siglo XX Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Ha estado tradicionalmente en manos de la Iglesia como un templo católico desde que la ciudad fue conquistada en la Edad Media, en el 1236, por los cristianos. La Mezquita se convirtió en una iglesia católica y así se la ha venido utilizando aunque las autoridades civiles han intervenido en forma activa porque siempre ha tenido un carácter muy emblemático”.

Respecto de la cuestión jurídica, el historiador señala que “el tema de la propiedad no estaba resuelto. Por eso en 2006 la Iglesia, aprovechando esa ventana que le abrió Aznar, realizó la inscripción a través de una simple declaración del obispo, que actuó como notario público. Pero no existía un título de propiedad hasta ese momento, aunque la Iglesia afirma que posee documentos de la época de la conquista cristiana, de la época del rey Fernando III, que acreditan la propiedad. Pero eso no está demostrado ni acreditado”.

La Iglesia católica, agrega Sanjuán, “explota el interés turístico del edificio”.

“Lo lógico sería que fuera de propiedad pública y que fuera gestionado por un patronato del que la Iglesia debería formar parte”, es su opinión.

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Coronavirus

Un nuevo estudio a gran escala sobre la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer confirmó que tiene una efectividad superior al 90% para prevenir casos graves

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La información se desprende de los resultados observados en más de medio millón de personas inoculadas en Israel. La cifra fue del 62% para los que habían recibido la primera dosis

Un nuevo estudio a gran escala de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer confirmó que tiene una efectividad superior al 90 por ciento a la hora de prevenir casos graves de la enfermedad.

En concreto, la cifra fue del 92 por ciento en este tipo de casos luego de recibir dos dosis, y del 62 después de una. También mostró que el riesgo de muerte se redujo en un 72 por ciento en las primeras dos o tres semanas después de recibir la primera vacuna. Y la cifra podría subir a medida que la inmunidad colectiva continúe creciendo.

En cuanto a la capacidad de prevenir hospitalizaciones, las cifras fueron: 74 por ciento luego de una dosis y 87 después de la segunda y de 46 y 92 por ciento respectivamente a la hora de evitar la infección por completo. También reportaron un 94 por ciento para prevenir el desarrollo de síntomas.

La información fue recabada a partir de los resultados observados en más de medio millón de personas que fueron inoculadas en Israel, el país que ha vacunado al mayor porcentaje de su población a nivel global y ha usado exclusivamente el inmunizante desarrollado por ese laboratorio.

La información fue igual de alentadora para las personas mayores de 70 que para los demográficos menores. En Israel, más de la mitad de la población ha recibido la primera dosis de la vacuna y el 34,7 por ciento ya tiene ambas en su organismo, según la agencia Bloomberg, que compila información de las campañas de inmunización a nivel global.

Una mujer recibe una vacuna contra el COVID-19 en Israel. (AP Photo/Sebastian Scheiner)Una mujer recibe una vacuna contra el COVID-19 en Israel. (AP Photo/Sebastian Scheiner)

“Se trata de la primera prueba validada por pares de la eficacia de una vacuna en las condiciones del mundo real”, declaró a la agencia AFP Ben Reis, uno de los coautores del estudio, publicado este miércoles el el New England Journal of Medicine.

En paralelo, el doctor Gregory Poland, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, le dijo a The Associated Press que los resultados son “inmensamente tranquilizadores”. “Más de lo que esperaba”, expresó.

El informe podría alentar a las autoridades a demorar la aplicación de la segunda dosis de la vacuna para aumentar la cantidad de personas que reciban al menos una. “Preferiría que 100 millones de personas reciban una a que 50 millones reciban dos”, dijo a AP el doctor Buddy Creech, de la univerisdad de Vanderbilt. “Creo que es una estrategia muy aceptable a considerar”, expresó por su parte Poland.

El estudio, llevado a cabo por científicos del instituto Clalit y la Universidad Ben-Gurion, comparó las estadísticas de más de medio millón de personas que habían sido inoculadas durante diciembre o enero con una cantidad equivalente de otras que no lo habían sido. Ninguna de ellas había contraído la enfermedad. 41 personas murieron en total, y 32 de ellas pertenecían al grupo que no había recibido la vacuna.

Adultos mayores vacunados muestran sus "pases verdes", que los habilitan a realizar distintas actividades en el país. Foto: REUTERS/Amir CohenAdultos mayores vacunados muestran sus “pases verdes”, que los habilitan a realizar distintas actividades en el país. Foto: REUTERS/Amir Cohen

Las cifras son consistentes con el 95 por ciento de efectividad que el laboratorio había reportado en sus estudios de fase tres, y que llevaron a distintas autoridades regulatorias a lo largo del mundo a aprobar y comenzar a aplicar la vacuna.

Otro estudio del ministerio de Salud del país de Medio Oriente fue aún más alentador: informó que la vacuna posee una efectividad del 98,9% para prevenir la muerte, un 99,2% de protección contra enfermedades graves, reduce la morbilidad en un 95,8% y disminuye la posibilidad de hospitalización en un 98,9%.

Dado el éxito de la campaña, Israel ha reabierto gran parte de sus actividades. Gimnasios, teatros, hoteles, conciertos y sinagogas registrados en su programa de “pasaportes verdes” ya pueden operar. El pasaporte verde se concede a quienes lleven una semana vacunados contra el coronavirus, o a las cerca de 740.000 personas recuperadas del virus que actualmente no tienen derecho a la vacuna.

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Coronavirus

Detectan una nueva variante del SARS-CoV-2 en un bebé de EEUU que tenía una carga viral 51.418 veces más alta

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El hallazgo científico ocurrió en el Hospital Nacional de Niños de Washington DC y los epidemiólogos estadounidenses afirman que pertenece a la mutación N679S

El coronavirus y los niños son un caso excepcional. Quienes han padecido la enfermedad presentaron síntomas leves e incluso quienes necesitaron ser hospitalizados no escalaron hacia un estadio grave o severo. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando los médicos estadounidenses registraron en el Hospital Nacional de Niños de Washington DC en el día de ayer, una importante carga viral en un bebé. Esta fue 51,418 veces más alta que la media de otros pacientes pediátricos. Y cuando secuenciaron el virus en el bebé, encontraron una variante que no habían visto antes.

Pero la alarma no terminaría ahí: tras la secuenciación del genoma del virus, encontraron una variante nunca antes vista en el hospital lo que llevó a plantear la hipótesis de que en una parte de Estados Unidos podría estar circulando una nueva mutación del virus.

Jeremy Luban, virólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, señaló que la carga viral en la nariz del bebé “es de por sí un dato alarmante y digno de atención”. Pero Luban prefirió la cautela ante el caso documentado y afirmó que “puede deberse a la mutación N679S, o simplemente a que el sistema inmunológico del bebé todavía no estaba completamente desarrollado, lo que permitió la replicación descontrolada del virus”.

No hay evidencia de que la variante con N679S, u otras identificadas por primera vez en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, sean más peligrosas para los niños (Shutterstock.com)No hay evidencia de que la variante con N679S, u otras identificadas por primera vez en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, sean más peligrosas para los niños (Shutterstock.com)

Roberta DeBiasi, jefa de enfermedades infecciosas del hospital, sabía que no podía concluir nada de un solo caso. Y a medida que los investigadores profundizaron en el misterio, encontraron evidencia de que una variante con una mutación llamada N679S puede estar circulando en la región del Atlántico Medio.

“Podría ser una completa coincidencia”, dijo DeBiasi. “Pero la asociación es bastante fuerte. Si ve a un paciente que tiene exponencialmente más virus y es una variante completamente diferente, probablemente esté relacionado “.

Los niños en general no se enferman por el coronavirus como lo hacen los adultos. La tasa de enfermedad grave es baja y unos 270 niños han muerto a causa del COVID-19, la enfermedad causada por el virus o una enfermedad asociada en un mar de 500.000 muertes en Estados Unidos. Podría ser algo sobre la biología de la juventud, han dicho algunos científicos, o quizás una mayor probabilidad de estar expuesto a un patógeno similar más recientemente.

No hay evidencia de que la variante con N679S, u otras identificadas por primera vez en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, sean más peligrosas para los niños. Pero los funcionarios de salud en el Reino Unido han dicho que están monitoreando un aumento inusual de infecciones, especialmente entre los niños de 6 a 9 años, que es desproporcionado para su porcentaje de la población.

Según un informe, vieron un fuerte aumento de las infecciones por COVID-19 entre los jóvenes, con más de 50.000 niños y adolescentes (Shutterstock.com)Según un informe, vieron un fuerte aumento de las infecciones por COVID-19 entre los jóvenes, con más de 50.000 niños y adolescentes (Shutterstock.com)

Y según un informe del 9 de febrero en la revista médica BMJ, Israel también ha experimentado “un fuerte aumento de las infecciones por COVID-19 entre los jóvenes, con más de 50.000 niños y adolescentes que dieron positivo en enero, más de lo que Israel vio en cualquier país, durante la primera y segunda oleada“.

La vacuna también para los niños

Cuando se habla de la necesidad de inocular al 70/80% de la población para alcanzar la tan ansiada inmunidad de rebaño, siempre se dejó afuera de las prioridades a los niños debido a que no había estudios en el mundo sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas desarrolladas en menores de 18 años.

Ahora, los más importantes productores de vacunas para prevenir el COVID-19 planean comenzar a investigar sus formulaciones en esa franja etaria.

Pfizer y Moderna inscribieron a niños de 12 años o más en ensayos clínicos de sus vacunas y esperan tener resultados para el verano boreal. Dependiendo del rendimiento de las vacunas en ese grupo de edad, las empresas podrán probarlas luego en niños más pequeños. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) generalmente demora algunas semanas en revisar los datos de un ensayo clínico y autorizar una vacuna.

Pfizer y BioNTech reclutó a 2.259 adolescentes de 12 a 15 años (Reuters) Pfizer y BioNTech reclutó a 2.259 adolescentes de 12 a 15 años (Reuters)

Otras tres compañías, Johnson & Johnson, Novavax y AstraZeneca, también planean probar sus vacunas en niños, pero están más rezagadas.

Según los especialistas, los niños también deberán ser vacunados para que los Estados Unidos se acerque a la inmunidad colectiva, ese objetivo prometido durante mucho tiempo en el que la pandemia se detiene porque el virus se queda sin personas para infectar.

La vacuna Pfizer-BioNTech fue autorizada en diciembre para cualquier persona de 16 años o más. La compañía continuó su prueba con voluntarios más jóvenes, reclutando a 2.259 adolescentes de 12 a 15 años. Los adolescentes tienen aproximadamente el doble de probabilidades de infectarse con el coronavirus que los niños más pequeños, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

La vacuna de Moderna comenzó a evaluar a adolescentes de 12 a 17 años (Shutterstock)La vacuna de Moderna comenzó a evaluar a adolescentes de 12 a 17 años (Shutterstock)

La vacuna de Moderna, que también fue autorizada en diciembre, está en un camino similar para las pruebas pediátricas. En diciembre, la compañía comenzó a evaluar a adolescentes de 12 a 17 años y planea inscribir a 3 mil voluntarios en este grupo de edad. La compañía espera resultados “alrededor de mediados de 2021”, dijo Colleen Hussey, portavoz de Moderna.

Con base en los resultados, Moderna planea evaluar la vacuna a finales de este año en niños de entre seis meses y 11 años.

Los bebés pueden tener algunos anticuerpos al nacer de madres vacunadas o infectadas, pero es poco probable que la protección materna dure hasta el primer año de edad. Y con su sistema inmunológico relativamente débil, los bebés pueden ser particularmente susceptibles a la infección si la transmisión comunitaria es alta.

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