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Ciencia

La extraña mancha oscura de Neptuno se volvió más extraña

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Mientras observaban la gran tormenta oscura del planeta, los astrónomos vieron un vórtice más pequeño al que han bautizado Mancha Oscura Jr.

Neptuno tiene uno de los climas más extraños del sistema solar. El octavo planeta del sol tiene el récord de los vientos más rápidos observados en cualquier mundo, con velocidades que atraviesan la atmósfera de más de 1.100 mph, o 1 1/2 veces la velocidad del sonido.

El Telescopio Espacial Hubble identificó una tormenta en el 2018, una mancha oscura de unos 6.000 kilómetros de diámetro.

Desde entonces, parece haber ido a la deriva hacia el ecuador, pero luego volvió al norte, según las últimas observaciones del Hubble.

También tiene una tormenta compañera más pequeña, apodada Mancha Oscura Jr., que los científicos creen que podría ser un trozo que se desprendió de la tormenta principal.

Estos vórtices oscuros se destacan sobre el vertiginoso azul cerúleo del planeta, pero mientras que son deslumbrantes de ver, su vida útil es corta, lo que hace aún más difícil su estudio.

No es la primera vez que las manchas oscuras de Neptuno se han comportado tan extrañamente.

Cuando la nave espacial Voyager 2 pasó por el planeta en 1989 (todavía la única nave espacial que lo hizo) observó dos tormentas.

Una fue la Mancha Oscura original, un gran vórtice del tamaño de la Tierra. También tenía una compañera, una tormenta más pequeña y rápida llamada Scooter.

La primera mancha oscura observada también parecía moverse hacia el sur y luego hacia el norte.

“Cuando estábamos rastreando la gran mancha oscura con el Voyager, la vimos oscilar hacia arriba y hacia abajo en longitud”, dijo Heidi Hammel, miembro del equipo de imágenes de la sonda espacial Voyager 2 y actual vicepresidenta de ciencia de la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía.

“Tuvimos suficiente tiempo en el Voyager, como para poder rastrear la característica por algo así como cuatro o cinco meses antes del acercamiento. Esa tormenta era enorme, un gran monstruo”.

Pero para cuando el equipo del Voyager pudo pasar tiempo con el telescopio Hubble para observar las tormentas de nuevo, unos cuatro años más tarde, se habían ido.

Los astrónomos estiman que el promedio de vida de una tormenta en Neptuno es de dos a cinco años, y su longevidad también podría depender de su tamaño.

Esto contrasta con la Gran Mancha Roja de Júpiter, la otra tormenta más conocida de nuestro sistema solar exterior, que se encoge a veces, pero que ha estado agitándose constantemente durante al menos cientos de años.

Los oscuros vórtices de Neptuno se sumergen en las profundidades del planeta, imagínense como la copa de un árbol muy alto con raíces que se extienden hasta el núcleo del mundo helado.

Esta larga conexión puede mover la tormenta en todas direcciones, permitiendo que se desplace hacia el sur con los vientos o que sea arrastrada de nuevo hacia el norte.

Pero a medida que estas grandes tormentas se desplazan hacia el sur, hacia el ecuador del planeta, donde los campos de viento son aún más fuertes, pueden romperse.

Debido a que los astrónomos sólo tienen una oportunidad al año de usar el Hubble para ver a Neptuno, es difícil monitorear realmente la temperamental atmósfera.

Así que para cuando los científicos detectan nuevas tormentas, sólo tenemos unas pocas oportunidades de observarlas antes de que se hayan desvanecido.

“La idea de que desaparezcan es uno de los aspectos más desconcertantes de ellas”, dijo Hammel.

Hasta que los humanos puedan conseguir que un orbitador alrededor del planeta entienda mejor el ciclo de vida de estas tormentas, nos quedarán más preguntas que respuestas sobre esta belleza azul.

¿Sobrevivirán Mancha Oscura y Mancha Oscura Jr.

Vuelva a revisar en 2021 para averiguarlo.

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Hallazgo revelador: confirman la existencia de una capa oculta en el núcleo de la Tierra

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Es un descubrimiento digno de una novela de Julio Verne. De acuerdo a los expertos, se trata de un “núcleo más interno” ubicado en el centro de nuestro planeta.

Investigadores de la Australian National University (ANU) confirmaron con el rastreo de miles de modelos numéricos la existencia de un “núcleo más interno” en las profundidades la Tierra.

La autora principal del estudio, la investigadora Joanne Stephenson, dice que si bien esta nueva capa es difícil de observar, sus propiedades distintivas pueden apuntar a un evento dramático y desconocido en la historia de la Tierra.

“Encontramos evidencia que puede indicar un cambio en la estructura del hierro, lo que sugiere quizás dos eventos de enfriamiento separados en la historia de la Tierra”, explicó Stephenson en un comunicado.

Las capas de la Tierra como las conocíamos hasta hoy. Foto: Wikipedia

Las capas de la Tierra como las conocíamos hasta hoy. Foto: Wikipedia

Y detalló: “Los detalles de este gran evento son todavía un poco misteriosos, pero hemos agregado otra pieza del rompecabezas cuando se trata de nuestro conocimiento del núcleo interno de la Tierra”.

Stephenson dice que investigar la estructura del núcleo interno puede ayudarnos a comprender más sobre la historia y la evolución de la Tierra.

“Tradicionalmente nos han enseñado que la Tierra tiene cuatro capas principales: la corteza, el manto, el núcleo externo y el núcleo interno. La idea de otra capa distinta se propuso hace un par de décadas, pero los datos no han sido muy claros -aclara la experta-. Solucionamos esto mediante el uso de un algoritmo de búsqueda muy inteligente para rastrear miles de modelos del núcleo interno. Es muy emocionante, ¡y podría significar que debamos volver a escribir los libros de texto!”.

La investigación fue publicada en el Journal of Geophysical Research: Solid Earth.

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Científicos de MIT lograron que plantas de espinaca envíen correos electrónicos

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La universidad estadounidense desarrolló un sistema que permite a las plantas verdes avisar vía mail cuando adviertan la presencia de ciertos químicos en el agua subterránea y así alertar sobre la contaminación y otras condiciones medioambientales

Ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) diseñaron un experimento que permite a plantas de espinaca enviar correos electrónicos a científicos cuando adviertan la presencia de nitroaromáticos en el agua subterránea y así alertar acerca de la contaminación y otras condiciones medioambientales.

Los nitroaromáticos son compuestos que suelen utilizarse para la fabricación de explosivos, como aquellos que se encuentran en campos minados y municiones sepultadas. Cuando las raíces los detectan, los nanotubos de carbono de las hojas de espinaca emiten una señal, leída por una cámara de infrarrojos, que genera una alerta que luego les llega por correo electrónico a los investigadores.

La técnica podría usarse en antiguas zonas de guerra para monitorear el agua subterránea en busca de químicos que se filtran de municiones enterradas sin tener que excavar. Es parte de un campo de investigación más amplio en el que se agregan sistemas eléctricos a las plantas para darles nuevas habilidades.

“Las plantas son muy buenos químicos analíticos”, dijo el profesor Michael Strano del MIT, el investigador principal del proyecto.

El MIT estuvo a cargo del experimento. Joe Raedle / Getty ImagesEl MIT estuvo a cargo del experimento. Joe Raedle / Getty Images

“Tienen una extensa red de raíces en el suelo, están constantemente tomando muestras de agua subterránea y tienen una forma de autoalimentar el transporte de esa agua hacia las hojas”, afirmó.

“Esta es una demostración novedosa de cómo hemos superado la barrera de comunicación entre plantas y humanos”, señaló el ingeniero químico estadounidense.

En declaraciones a la BBC, Strano expresó que “las plantas podrían usarse para aplicaciones de defensa, pero también para monitorear espacios públicos en busca de actividades relacionadas con el terrorismo”.

Si bien este experimento se inició para detectar materiales explosivos, Strano y otros científicos creen que esta tecnología puede usarse para advertir a los investigadores sobre la contaminación y otros factores ambientales.

“Las plantas son muy sensibles al medio ambiente”, sostiene Strano. “Saben que va a haber una sequía mucho antes que nosotros. Pueden detectar pequeños cambios en las propiedades del suelo y el potencial hídrico. Si aprovechamos esas vías de señalización química, hay una gran cantidad de información a la que podemos acceder”, agregó.

(Itock)(Itock)

En diciembre, el profesor Strano aseguró que había diseñado un helecho para detectar arsénico en la tierra. El metal pesado tóxico puede contaminar los cultivos de arroz y las aguas subterráneas.

El helecho biónico pudo encontrar niveles de arsénico tan bajos como 0,2 partes por mil millones, en comparación con las 10 partes por mil millones capaces de detectar en los sistemas existentes.

El laboratorio del profesor Strano también está interesado en detectar el estrés en las plantas, para ofrecer una alerta temprana a las que sufren de hongos, sombra excesiva o calor.

Para eso, ya se han colocado implantes en las hojas de una variedad de plantas, incluidas las fresas y la rúcula.

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Descubren un raro fenómeno en el manto terrestre que ensancha sin parar el Océano Atlántico

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Científicos descubrieron que las placas de la Tierra se distancian a un ritmo preocupante. La clave está en una cordillera en medio del mar.

Un aumento de materia desde las profundidades de la corteza terrestre parece estar alejando los continentes de América del Norte y América del Sur de Europa y de África.

Según ha descubierto una nueva investigación publicada en la revista ‘Nature’, las placas adheridas a las Américas se están alejando de las adheridas a Europa y África en cuatro centímetros por año. Entre estos continentes se encuentra la Cordillera del Atlántico Medio, un sitio donde se forman nuevas placas y una línea divisoria entre las placas que se mueven hacia el oeste y las que se mueven hacia el este; debajo de esta cresta, el material se eleva para reemplazar el espacio dejado por las placas cuando se separan.

Siempre se ha pensado que este proceso normalmente es impulsado por fuerzas de gravedad distantes a medida que las partes más densas de las placas se hunden nuevamente en la Tierra. Sin embargo, la fuerza impulsora detrás de la separación de las placas atlánticas sigue siendo un misterio porque el océano Atlántico no está rodeado por placas densas que se hunden.

Ahora, un equipo de sismólogos, dirigido por la Universidad de Southampton, en Reino Unido, ha encontrado evidencia de un afloramiento en el manto, el material entre la corteza terrestre y su núcleo, desde profundidades de más de 600 kilómetros por debajo de la cordillera del Atlántico Medio, lo que podría estar empujando las placas desde abajo, lo que hace que los continentes se separen más.

Treinta y nueve sismómetros fueron desplegados en el fondo del océano a través de la Cordillera del Atlántico Medio como parte del experimento. Foto: DPA

Treinta y nueve sismómetros fueron desplegados en el fondo del océano a través de la Cordillera del Atlántico Medio como parte del experimento. Foto: DPA

Se cree que normalmente las afloramientos debajo de las crestas se originan en profundidades mucho más someras de alrededor de 60 kilómetros.

Los hallazgos brindan una mayor comprensión de la tectónica de placas que causa muchos desastres naturales en todo el mundo, incluidos terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas.

Durante dos cruceros de investigación en RV Langseth y RRV Discovery, el equipo desplegó 39 sismómetros en el fondo del Atlántico como parte del experimento PI-LAB (Imágenes pasivas del límite de la litosfera-astenosfera) y EURO-LAB (Experimento para desenterrar el Límite geológico oceánico litosfera-astenosfera). Los datos proporcionan la primera imagen a gran escala y de alta resolución del manto debajo de la Cordillera del Atlántico Medio.

Este es uno de los pocos experimentos de esta escala realizados en los océanos y permitió al equipo obtener imágenes de variaciones en la estructura del manto de la Tierra cerca de profundidades de 410 km y 660 km, profundidades que están asociadas con cambios abruptos en las fases minerales. La señal observada era indicativa de un surgimiento profundo, lento e inesperado del manto más profundo.

El autor principal, Matthew Agius, ex becario postdoctoral en la Universidad de Southampton y actualmente en la Università degli studi Roma Tre, explicó en un comunicado: “Esta fue una misión memorable que nos llevó un total de 10 semanas en el mar en medio del Océano Atlántico. Los increíbles resultados arrojan nueva luz en nuestra comprensión de cómo el interior de la Tierra está conectado con la tectónica de placas, con observaciones nunca antes vistas“, añade.

La doctora Kate Rychert y el doctor Nick Harmon, de la Universidad de Southampton, y el profesor Mike Kendall, de la Universidad de Oxford, dirigieron el experimento y fueron los principales científicos de los cruceros.

El doctor Harmon resalta que “existe una distancia cada vez mayor entre América del Norte y Europa, y no está impulsada por diferencias políticas o filosóficas, ¡es causada por la convección del manto!”.

Además de ayudar a los científicos a desarrollar mejores modelos y sistemas de alerta para desastres naturales, la tectónica de placas también tiene un impacto en el nivel del mar y, por lo tanto, afecta las estimaciones del cambio climático en escalas de tiempo geológico.

Esto fue completamente inesperado -asegura Rychert-. Tiene amplias implicaciones para nuestra comprensión de la evolución y habitabilidad de la Tierra. También demuestra lo crucial que es recopilar nuevos datos de los océanos. ¡Hay mucho más por explorar!”.

Por su parte, Kendall agregó: “este trabajo es emocionante y refuta las suposiciones de larga data de que las dorsales oceánicas podrían desempeñar un papel pasivo en la tectónica de placas. Sugiere que en lugares como el Atlántico Medio, las fuerzas en la cresta juegan un papel importante papel en la separación de las placas recién formadas”.

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