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Un estudio científico en los Estados Unidos concluyó que el remdesivir inhibe “potentemente” el coronavirus

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El antiviral de Gilead fue analizado por académicos norteamericanos liderada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos. Suben las acciones de la compañía farmacéutica

Gilead Sciences Inc. informó que los datos de un estudio hecho en los Estados Unidos de su medicamento remdesivir mostraron que la droga había alcanzado el objetivo primario en un ensayo sobre su efectividad en el tratamiento de COVID-19. La compañía dijo en un comunicado que está al tanto de los datos positivos que surgen del estudio del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) para tratar la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

Las acciones de la farmacéutica comenzaron a subir tras conocerse el ensayo, y generaron una inicial escalada general en todo el mercado de valores de los Estados Unidos y los futuros vinculados a los principales índices norteamericanos saltaron después de la emisión de la declaración de la compañía. El ensayo realizado analizó si los pacientes que recibieron el medicamento de Gilead se recuperaron de la enfermedad más rápido que los pacientes que recibieron un tratamiento con placebo más la atención estándar para la enfermedad.

El ensayo, dirigido por los Institutos Nacionales de Salud, tenía como objetivo inscribir a unos 800 pacientes para probar el medicamento y dar una respuesta definitiva sobre si puede ayudar a tratar la enfermedad. Un representante del NIAID no respondió de inmediato a una llamada en busca de comentarios por parte de Bloomberg. El remdesivir, que fue desarrollado originalmente para tratar otros coronavirus como el SARS y también se ha probado en el Ébola, no tiene licencia ni está aprobado para su uso en ninguna parte del mundo.

Otro revelador estudio publicado hace pocas horas indicó también que el remdesivir inhibe “potentemente” el COVID-19, de acuerdo al documento. El fármaco de Gilead actúa sobre las células pulmonares humanas y cultivos epiteliales de las vías respiratorias. Para evaluar su eficacia, los investigadores diseñaron un SARS-CoV quimérico que codifica el objetivo viral de Remdesivir, la ARN polimerasa dependiente de ARN de SARS-CoV-2. “El remdesivir es un inhibidor antiviral altamente potente del SARS-CoV-2 en cultivos epiteliales de las vías respiratorias humanas primarios”, dice el informe publicado en BioRxiv, un sitio científico dedicado a la divulgación de estudios académicos.

La portada de uno de los estudios llevado adelante por académicos norteamericanos y apoyado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergia y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos

La portada de uno de los estudios llevado adelante por académicos norteamericanos y apoyado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergia y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos

Se observó una actividad más débil en las células Vero E6 debido a su baja capacidad para metabolizar remdesivir. Para evaluar rápidamente la eficacia in vivo, diseñamos un SARS-CoV quimérico que codifica el objetivo viral de remdesivir, la ARN polimerasa dependiente de ARN, de SARS-CoV-2. En ratones infectados con virus quimérico, la administración terapéutica de remdesivir disminuyó la carga viral pulmonar y mejoró la función pulmonar. Estos datos proporcionan evidencia sustancial de que el remdesivir es muy activo contra el SARS-CoV-2 in vitro e in vivo, lo que respalda sus pruebas clínicas adicionales para el tratamiento de COVID-19″, dice el extracto del ensayo complementario al anunciado por la NIAID.

El estudio lleva la firma de renombrados científicos académicos: Andrea J. Pruijssers, Amelia S. George, Alexandra Schäfer, Sarah R. Leist, Lisa E. Gralinksi, Kenneth H. Dinnon III, Boyd L. Yount, Maria L. Agostini, Laura J. Stevens, James D. Chappell, Xiaotao Lu, Tia M. Hughes, Kendra Gully, David R. Martinez, Ariane J. Brown, Rachel L. Graham, Jason K. Perry, Venice Du Pont, Ralph S. Baric, Mark R. Denison y Timothy P. Sheahan. También participaron laboratoristas de Gilead, quienes producen el medicamento aún no aprobado: Jason K. PerryVenice Du PontJared PittsBin MaDarius BabusisEisuke MurakamiJoy Y. FengJohn P. BilelloDanielle P. Porter Tomas Cihlar.

Los ensayos continúan

Se están realizando múltiples ensayos de la droga. El ensayo de NIAID midió la rapidez con que los pacientes que lo tomaron pudieron ser retirados de la terapia de oxígeno suplementaria o fueron dados de alta del hospital. Todavía no se sabe cuán grande fue el efecto del medicamento Gilead en los pacientes y si marcará una diferencia significativa en su atención.

Las pruebas, dirigidas por los Institutos Nacionales de Salud, tenían como objetivo inscribir a unos 800 pacientes para probar el medicamento y dar una respuesta definitiva sobre si puede ayudar a tratar la enfermedad. Un representante del NIAID declinó hacer comentarios. Se espera que los científicos estadounidenses los publiquen con más detalle pronto, dijo Gilead en su comunicado.

Gilead dio a conocer resultados más detallados de otro estudio que la compañía misma ha estado realizando, comparando un curso de cinco días y 10 días del medicamento, pero sin un grupo placebo. El estudio mostró que a ambos grupos les fue igual, lo que sugiere que un ciclo más corto del medicamento podría ser tan efectivo como uno largo, aunque los resultados no fueron estadísticamente significativos. El régimen de cinco días “podría expandir significativamente el número de pacientes que podrían ser tratados con nuestro suministro actual de remdesivir”, dijo Merdad Parsey, directora médica de Gilead.

El medicamento probablemente será aprobado para su uso en ciertos entornos sobre la base del resultado positivo, dijo el estratega de atención médica de Jefferies Jared Holz, al menos hasta que haya mejores alternativas disponibles. “Hay un sesgo masivo para mirar los datos con un enfoque de medio vaso lleno”, dijo, y agregó que es “totalmente justo dada la situación actual”.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de (FDA, por sus siglas en inglés), dijo que “ha estado involucrada en discusiones sostenidas y continuas con Gilead Sciences con respecto a hacer que remdesivir esté disponible para los pacientes lo más rápido posible, según corresponda”, dijo Michael Felberbaum, portavoz de la agencia, en un correo electrónico.

Qué es el remdesivir

Remdesivir comenzó como un tratamiento para el ébola y el virus de Marburgo, pero también demostró utilidad -su mecanismo consiste en interferir la replicación del microorganismo invasor- contra el virus respiratorio sincitial, el de Junín, el de la fiebre de Lassa y algunos coronavirus como los causantes del síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS) y del síndrome respiratorio agudo grave (SARS). Actualmente se estudia su uso contra los virus de Nipah, Hendra y el COVID-19.

Nacido como un candidato a antiviral de espectro amplio, fue arrojado a una serie de virus para ver dónde se adhería”, sintetizó Andrew Joseph en un artículo escrito para el sitio Stat News a mediados de marzo. “Fue de los laboratorios de Gilead a los centros académicos, movido por el dinero de los contribuyentes y el de la empresa. Siguió mostrando indicios de potencial en células y animales infectados por otros coronavirus, pero ninguno de ellos causaba entonces una crisis global sostenida”.

Ahora, en cambio, remdesivir ganó protagonismo. En los Estados Unidos ingresó en el programa de uso compasivo y acaso salvó la vida de una mujer de Sacramento. “Por ahora no hay terapias aprobadas para las infecciones por coronavirus, y remdesivir es la más avanzada en el proceso de desarrollo”, recordó Stat. Bruce Aylward, de la Organización Mundial de la Salud, dijo el mes pasado: “En este momento solo hay un medicamento que creemos que puede tener una eficacia real. Y es el remdesivir”.

Dos ampollas de remdesivir durante una conferencia de prensa en el Hospital Universitario Eppendorf (UKE) en Hamburgo (Reuters)

Dos ampollas de remdesivir durante una conferencia de prensa en el Hospital Universitario Eppendorf (UKE) en Hamburgo (Reuters)

Según EMCrit Project, la droga de Gilead podría ser un antiviral excelente”; el sitio de científicos independientes citó un estudio de este año de Timothy Sheahan, epidemiólogo de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, realizado sobre MERS, tanto in vitro como en animales. El estudio demostró que la combinación de remdesivir e interferona “tiene una actividad antiviral superior a la combinación de lopinavir, ritonavir e interferona”, que era la que evaluaba Arabia Saudita. “En ratones, tanto el remdesivir profiláctico como el terapéutico mejoran la función pulmonar y reducen la carga viral y la patología grave en pulmones”.

Sin embargo, recordó a Stat el vicepresidente de virología de GileadTomas Cihlar, “el descubrimiento y el desarrollo de medicamentos suele ser un proceso muy largo y tedioso, y podemos tener muchos fracasos en el camino hasta llegar a un producto aprobado”. Remdesivir tuvo ya un tropiezo, cuando los estudios en animales demostraron su fuerza contra el ébola, pero en dos de cuatro ensayos clínicos en humanos dio como resultado “beneficios de supervivencia menos impactantes”.

Los pioneros

El 15 de marzo pasado,se revelaba que dos médicos habían utilizado la droga en dos pacientes en estado crítico. Los resultados habían sido auspiciosos: habían logrado salvar sus vidas, pese al crítico cuadro. George Thompson, infectólogo del Centro Médico Davis de la Universidad de California, había explicado a la revista Science que usó el antiviral para el primer caso autóctono estadounidense. Por su parte, Richard Childs, especialista en pulmones de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos agregó que también se aplicó el tratamiento a otros 14 contagiados del crucero Diamond Princess.

“Pensamos que iban a morir”, contó Thompson a la revista Science sobre la paciente, que fue el primer caso conocido de “propagación en la comunidad” en los Estados Unidos, lo que significa que se desconocía la fuente de su infección: no había viajado fuera del país a una zona infectada ni había estado en contacto conocido con un caso confirmado.

Los médicos decidieron tratarla con esta droga 36 horas después de haber sido ingresada en el hospital. El remdesivir, explicaron, se administra por goteo intravenoso y “deja inválida a una enzima llamada ARN polimerasa, utilizada por muchos virus para copiarse a sí mismos”. Como la paciente se encontraba en estado crítico, contó Thompson, el equipo logró el “permiso de uso compasivo” de la Administración de Alimentos y Medicamentos norteamericana para probar el remdesivir fuera del marco de un ensayo clínico.

Y solo después de un día del nuevo tratamiento, la mujer redujo considerablemente su “carga viral” y su condición comenzó a mejorar. Thomson no reveló si la paciente ha sido dada de alta del hospital por motivos de privacidad, pero declaró que “está muy bien”.

Lo que sí confirmó es que el suyo no fue el único caso en el que se administró la droga experimental: el remsdesivir ayudó a otros 14 estadounidenses que dieron positivo de coronavirus después de viajar a bordo del crucero Diamond Princess.

Richard Childs, cirujano general asistente y especialista en pulmones de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU, reveló a The Wall Street Journal que esos 14 pacientes fueron tratados con la droga experimental en un hospital japonés.

Childs describió a los contagiados como “personas críticamente enfermas” y reveló que su edad promedio era de 75 años, justamente el grupo de mayor riesgo en esta pandemia. “Muchos de ellos iban a morir en poco tiempo, dos semanas después todos sobrevivieron y más de la mitad ya se recuperó. Es absolutamente asombroso”, afirmó.

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Coronavirus

El Gobierno suspende el feriado puente del 24 de mayo por el coronavirus

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Es para reducir la circulación en plena segunda ola de casos. Lo traslada a agosto.

El Gobierno suspende el feriado puente del 24 de mayo por la situación epidemiológica que atraviesa el país. La decisión, que fue tomada en conjunto entre los ministerios del Interior y de Turismo, será oficializada en los próximos días.

Se lo confirmaron a Clarín fuentes del Gobierno, quienes precisaron que el objetivo de esta medida es desincentivar la circulación en ese fin de semana, en plena segunda ola del covid.

Desde la cartera que conduce Matías Lammens adelantaron que, en primera instancia, el feriado puente se pasará al mes agosto, para complementar el martes 17, fecha en que se conmemora el Día del Paso a la Inmortalidad de San Martín.

“La idea, obviamente por la cuestión sanitaria, era que no hubiera movimiento turístico ese fin de semana. Al ser el lunes 24 un feriado puente para estimular la industria turística, con esta restricción dejaba de tener sentido”, señalaron desde Turismo.

“Es una medida sensata en defensa de la salud pero también del turismo porque este fin de semana iba a ser muy malo. En cambio, en agosto, con la situación sanitaria mejorada y un buen clima, va a a tener mayor movimiento”, agregaron fuentes del Ministerio.

El 24 de mayo era el primer feriado con fines turísticos previsto en el calendario 2021.

De acuerdo al Ministerio del Interior, quedan otros dos para este año: el viernes 8 de octubre (antes del lunes 11, trasladado desde el 12 por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural) y el lunes 22 de noviembre (luego del sábado 20, Día de la Soberanía Nacional).

Además, el DNU vigente que pone restricciones a la circulación, tras el aumento de casos de covid, terminará tres días antes del feriado turístico, el 21 de mayo.

Ese decreto de necesidad y urgencia contempla la suspensión de clases presenciales, una medida que entraría en contradicción con el fomento del traslado de personas, que es el espíritu de los feriados puente.

En ese sentido, el Gobierno ya presentó en el Congreso un proyecto de ley para blindar las próximas restricciones, tras la polémica generada con la Ciudad por el cierre de escuelas y el posterior revés en la Corte Suprema.

Esta iniciativa prevé el cierre automático de las aulas en zonas de alarma epidemiológica. Desde el oficialismo esperan que se apruebe antes del 21 de mayo, cuando vencerá el DNU vigente.

El antecedente de Semana Santa

Caravana de autos en la ruta 2 por Semana Santa. Foto Marcelo Carroll

Caravana de autos en la ruta 2 por Semana Santa. Foto Marcelo Carroll

El antecedente más cercano –y que generó debates al interior del Gobierno– es Semana Santa, del 1° al 4 de abril.

Entonces, en plena suba de contagios, hubo reuniones entre distintos ministerios e incluso con empresarios del sector turístico, uno de los más golpeados por la cuarentena, para evaluar restricciones.

Finalmente, el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, les confirmaron a las cámaras turísticas que no impondrían trabas al turismo. En cambio, pidieron a la población extremar los cuidados y protocolos.

De todas maneras, desde la Casa Rosada buscaron desalentar los viajes hacia y desde el exterior. También suspendieron los vuelos procedentes de Brasil, Chile y México (ya regía una medida similar con Gran Bretaña) y reforzaron el control de las fronteras.

Día de sol y playa en Mar del Plata, en enero pasado. Foto Nicolás Torreiro

Día de sol y playa en Mar del Plata, en enero pasado. Foto Nicolás Torreiro

Finalmente, 4,2 millones de turistas argentinos visitaron diferentes zonas de la Argentina a lo largo de Semana Santa.

Los visitantes desembolsaron alrededor de 14.066 millones de pesos a lo largo de los cuatro días, según un informe confeccionado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Como en Semana Santa de 2020 regía el estricto aislamiento social, preventivo y obligatorio, para encontrar registros similares hay que remontarse a 2019. Aquel año se movilizaron 4,7 millones de personas.

Más de la mitad de quienes tenían reservas para hacer turismo en Semana Santa decidieron cancelarlas, mientras nosotros manteníamos cerradas las fronteras y suspendíamos vuelos con algunos países”, evaluó Alberto Fernández a fines de abril, cuando anunció nuevas medidas contra el coronavirus.

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Ciencia

Un nuevo protocolo antes de decidir desconectar a un paciente

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Los ensayos de duración limitada ofrecen a los pacientes de la UCI y a sus familias una opción ante las escasas probabilidades.

En 2019, el doctor Richard Leiter, especialista en cuidados paliativos, conoció a un paciente y a la esposa del hombre en la unidad de cuidados intensivos del Brigham and Women’s Hospital de Boston.

El paciente, de unos 70 años, tenía una enfermedad cardíaca y problemas renales.

Pero había estado viviendo en su casa y se encontraba razonablemente bien hasta que la sepsis, una infección del torrente sanguíneo potencialmente mortal, lo envió a urgencias.

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con COVID-19 en el Hospital Llavallol en Buenos Aires. Foto AP Photo/Natacha Pisarenko.

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con COVID-19 en el Hospital Llavallol en Buenos Aires. Foto AP Photo/Natacha Pisarenko.

Llevaba ya varios días conectado a un respirador artificial y necesitando fármacos para evitar que su presión arterial cayera en picada.

Ahora, “sus riñones ya no funcionaban y no se despertaba en absoluto”, recuerda Leiter, y añade: “Nos preocupaba mucho que no fuera a sobrevivir”.

Cuando el equipo de cuidados paliativos renales -que incluye una enfermera y un trabajador social, así como un nefrólogo de consulta- se reunió con la mujer del hombre para hablar del tratamiento, le propuso lo que se conoce como un ensayo de duración limitada, en el que el tratamiento de mantenimiento de la vida continúa durante un período acordado para ver cómo responde el paciente.

Leiter explicó que el equipo podía probar la diálisis continua, que podría hacer lo que los riñones del hombre ya no podían: eliminar las toxinas y los líquidos de su cuerpo para que pudiera recuperar la conciencia.

Pero “no estábamos seguros de que la diálisis sirviera de algo”, recuerda haberle dicho Leiter.

El equipo no era optimista.

Además, la diálisis continua implica la implantación de un gran catéter en el cuello, un procedimiento invasivo que se suma a las incómodas medidas que el paciente ya estaba soportando.

Su mujer informó de que él valoraba su independencia y su conciencia mental.

Si el hombre se estaba muriendo, la diálisis podría simplemente prolongar su sufrimiento; si sobrevivía, podría quedar gravemente afectado.

Ella comprendía los riesgos, recordó Leiter.

 “Me dijo: ‘Comparto tu preocupación, pero necesito saber que lo he intentado’“.

Aceptó someterlo a diálisis las 24 horas del día durante tres días.

Si la presión arterial de su marido se estabilizaba y se despertaba, el equipo continuaría el tratamiento.

Pero si seguía inconsciente, explicó Leiter a la mujer, eso indicaba que era poco probable que su marido se despertara.

En ese caso, el equipo mantendría al paciente cómodo mientras le retiraban los dispositivos y fármacos de soporte vital.

Opción​

Aunque hay pocos datos sobre la frecuencia con la que los médicos de cuidados intensivos sugieren un ensayo de duración limitada, “está ganando adeptos como forma de relacionarse con los pacientes y las familias en las UCI”, dijo el Dr. Douglas White, que dirige el Programa de Ética y Toma de Decisiones en Enfermedades Críticas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Este enfoque puede recibir un impulso gracias a un estudio realizado en tres grandes hospitales de Los Ángeles y publicado recientemente en JAMA Internal Medicine.

Los investigadores formaron a los miembros del personal de la UCI, entre ellos unos 50 médicos, para que utilizaran ensayos de duración limitada cuando se reunieran con los familiares que tomaban las decisiones de los pacientes que estaban demasiado enfermos para dirigir su propia atención.

“La situación típica es que el equipo médico es pesimista”, dijo el doctor James A. Tulsky, médico de cuidados paliativos del Instituto Oncológico Dana Farber de Boston y coautor de un editorial que acompaña al estudio.

“Los pacientes están muy enfermos y al equipo le preocupa que las probabilidades de supervivencia, con cualquier tipo de calidad de vida aceptable para el paciente, sean muy bajas”, dijo.

“Sin embargo, la familia mantiene la esperanza de que algo cambie. Puede haber mucho conflicto en torno a esto”.

Un ensayo limitado en el tiempo -se utilice o no ese término preciso por parte del personal de la UCI- incorpora varios elementos clave.

El equipo médico pregunta a los familiares sobre lo que le importa al paciente, incluidos los esfuerzos médicos que aceptaría o rechazaría.

Si los médicos proponen un tratamiento, como un ventilador para ayudar a un paciente a respirar o un dispositivo para ayudar a un corazón vacilante, explican no sólo los posibles beneficios sino también los inconvenientes.

“Estas intervenciones son potencialmente dolorosas, carecen de dignidad y son tremendamente gravosas“, afirma Tulsky.

A menudo, hay que sedar a los pacientes de la UCI para que no intenten sacar los incómodos tubos y catéteres respiratorios.

El equipo y la familia acuerdan un tiempo determinado para probar el tratamiento, que puede ser de 24 a 48 horas o unos días, según la terapia y el estado del paciente.

A continuación, el personal traza los marcadores concretos que mostrarán si el paciente está mejorando.

Tal vez pueda respirar con menos apoyo del ventilador, o reciba resultados alentadores de los análisis de sangre, o recupere la conciencia.

Entonces, podrá abandonar la UCI para recibir los cuidados hospitalarios habituales.

“Queremos poder decir que le hemos dado el tiempo suficiente para ver cómo le va a ir”, dijo el Dr. Dong Chang, especialista en cuidados críticos del Centro Médico Harbor-UCLA y autor principal del estudio.

“Lo único que no queremos es continuar indefinidamente“, dijo.

Cuando los pacientes no cumplen los objetivos especificados, añadió, “eso suele ser una señal de que no van a mejorar: fallecerán o acabarán en un estado que no desearían”.

En ese caso, la familia puede optar por un tratamiento menos agresivo o por cuidados de confort.

El estudio de Los Ángeles, en el que participaron unos 200 pacientes de la UCI con una edad media de 64 años, demostró la gran diferencia que puede suponer este enfoque.

La mitad de los participantes fueron tratados antes de que los hospitales adoptaran los ensayos de duración limitada; los investigadores compararon sus resultados con los de los pacientes tratados después de que dichos ensayos se convirtieran en práctica habitual.

Al principio, el 60% de los pacientes se reunía formalmente con la familia para sopesar las decisiones.

Después de que los hospitales introdujeran los ensayos de duración limitada, casi el 96% de las familias tuvieron reuniones formales, y éstas tuvieron lugar mucho antes, un día después del ingreso del paciente, en lugar de cinco días.

Las sesiones tenían muchas más probabilidades de incluir discusiones sobre los valores y preferencias del paciente y sobre los riesgos y beneficios del tratamiento.

La duración media de la estancia se redujo en un día, un cambio significativo.

Y lo que es más importante, la proporción de pacientes que permanecieron durante semanas en la UCI se redujo drásticamente, quizá porque menos recibieron tratamientos invasivos más tenían órdenes de no reanimación.

Sin embargo, la tasa de mortalidad fue prácticamente la misma -y elevada, casi un 60%- en ambos grupos.

“Nos tranquilizó saber que no estábamos empujando a los familiares a situaciones incómodas, empujándolos a reducir los tratamientos para alguien que habría sobrevivido”, dijo Chang.

Los ensayos de tratamiento coinciden con lo que muchos pacientes dicen a sus médicos, dijo White: “Dicen cosas como: ‘Si puedes sacarme de esto rápidamente, por supuesto. Pero no me mantengas con máquinas a largo plazo‘”.

Decisiones difíciles

Los ensayos también pueden ayudar a las familias que se enfrentan a decisiones aplastantes, y que a menudo sufren culpa y dudas tras la estancia de sus seres queridos en una UCI.

“La gente es muy humana en su forma de reaccionar ante una mala noticia impactante”, dijo White. “Puede llevar tiempo asimilarlo“.

Los ensayos de tratamiento proporcionan ese tiempo y ofrecen una tercera opción: un punto intermedio entre autorizar todos los procedimientos agresivos posibles o suspender las medidas de mantenimiento de la vida.

Para las familias, dijo Chang, “participar en estas conversaciones, ver cómo se desarrolla el tratamiento ante ti, puede ser un estímulo.

 ‘Ahora veo lo que ven los médicos. Entiendo por qué creen que no va bien'”.

En una UCI en la que nadie sugiere una estrategia de este tipo, los propios familiares pueden preguntar: ¿Podemos hacer una prueba de tiempo limitado, si hay algo que crees que puede ayudar?

“El personal entendería lo que significa, y creo que respondería positivamente”, dijo Leiter.

Su paciente en el Brigham and Women’s Hospital, incluso con diálisis continua, nunca se despertó, recordó Leiter: “Cuando pasaron tres días, su mujer dijo: ‘Basta. Hagamos lo posible para que muera en paz'”.

Ella y sus hijos se reunieron mientras el equipo le suministraba analgésicos y retiraba los tubos y la maquinaria.

Mientras mantenían la vigilia, el hombre murió en cuestión de horas.

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Coronavirus

Estados Unidos anunció su apoyo a la liberación de patentes de las vacunas contra el coronavirus

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“Tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias”, afirmaron desde el gobierno de Joe Biden.

El gobierno de Joe Biden cedió este miércoles a las crecientes presiones internacionales y anunció que respaldará el levantamiento de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas contra el Covid 19, una decisión que, si bien “llevará tiempo”, podría dar un fuerte impulso a la fabricación de vacunas en otros países.

Estados Unidos era uno de los países que se oponían en la Organización Mundial de Comercio (OMC) a suspender la propiedad intelectual para alentar la producción, en momentos en que hay graves picos de contagios en India y Sudamérica. Por eso el presidente Biden estaba bajo fuerte presión para que apoyara la propuesta, incluso dentro de su propio partido demócrata.

La iniciativa había sido impulsada por India y Sudafrica en la OMC y avalada por decena de naciones, entre ellos la Argentina, porque abre la puerta para que los países puedan producir sus propios genéricos de vacunas, sin tener que esperar meses o años para el envío de dosis.

Katherine Tai, la Representante de Comercio de Estados Unidos, anunció este giro en un comunicado: “Esta es una crisis de salud global, y las circunstancias extraordinarias de la pandemia de Covid-19 demandan medidas extraordinarias”, dijo.

Las vacunas contra el coronavirus, un bien escaso y cuya producción afronta fuertes dificultades. Foto Reuters

Las vacunas contra el coronavirus, un bien escaso y cuya producción afronta fuertes dificultades. Foto Reuters

“La administración apunta a conseguir la mayor cantidad de vacunas seguras y efectivas para la mayor cantidad de personas lo más rápido posible”, agregó.

La funcionaria dijo que EE.UU. va a participar en las discusiones en la OMC sobre las patentes y que eso “llevará tiempo, dado que se debe llegar a un consenso y que el tema es complejo”.

Según expertos consultados por Clarín, la medida, cuando realmente se concrete, será un avance innovador que acelerará la producción de vacunas en todo el mundo y reducirá su costo para que muchos otros países puedan fabricar y distribuir vacunas a sus poblaciones.

Ngozi Okonjo Iewala, directora general de la OMC, urgió a los países integrantes de la organización a proceder rápidamente con las negociaciones. “Los miembros deben compartir sus vacunas, aquellos que han pedido más de lo que realmente necesitan deben compartir con otros, ya sea a través de la instalación de Covax u otros mecanismos”, remarcó Okonjo.

Tai anunció además que el gobierno de Biden trabajará para incrementar la oferta de insumos para la producción de vacunas.

El gobierno de Biden debatía internamente si cedía o no a este reclamo internacional y respaldaba una propuesta para abrir la fórmula de sus vacunas para permitir que puedan fabricarse en el resto del mundo, o si optaba por preservar la propiedad intelectual y ampliar la producción en Estados Unidos para abastecer a otros países, que era otra corriente de pensamiento interna.

La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, pidió un compromiso para suspender las patentes de las vacunas conra el Covid. Foto Reuters

La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, pidió un compromiso para suspender las patentes de las vacunas conra el Covid. Foto Reuters

Algunos funcionarios de la Casa Blanca habían advertido que renunciar a las protecciones sobre las vacunas podría desencadenar una nueva competencia por los ingredientes que podrían alterar la producción mundial. Las compañías farmacéuticas también se han opuesto vehementemente a la liberación, advirtiendo que podría tener impacto drástico en su capacidad para producir vacunas y podría afectar al empleo estadounidense.

Incluso Anthony Fauci, uno de los asesores más destacados del presidente en temas de coronavirus, había dicho al Financial Times el lunes que tenía dudas sobre la medida: “Ir y venir, consumir tiempo y abogados en argumentos legales sobre exenciones, no es el final. La gente está muriendo en el mundo y tenemos que ponerle vacunas en los brazos de la manera más rápida y eficiente posible”.

De hecho, una vez anunciada la medida, las acciones de las compañías y laboratorios vinculados a la producción de las vacunas cayeron drásticamente en Wall Street.

La ofensiva, llevada adelante por India y Sudáfrica en la OMC, había contado con el apoyo de activistas, organizaciones de derechos humanos, y figuras como el papa Francisco. Más de 170 ex mandatarios, como Gordon Brown, del Reino Unido, Juan Manuel Santos, de Colombia, o François Hollande, de Francia, y premios Nobel, como Joseph Stiglitz, firmaron y enviaron una carta a la Casa Blanca pidiendo por la suspensión.

Pero enfrentaba la resistencia de muchos países con industrias farmacéuticas y biotecnológicas influyentes, como Estados Unidos, Suiza, Reino Unido y la Unión Europea.

William Schaffner, profesor de Enfermedades Infecciosas de la Vanderbilt University, dijo a Clarín que la decisión de liberar las patentes “es un avance innovador que tiene implicancias tanto inmediatas como a largo plazo. Inmediatamente, acelerará la producción de vacunas en todo el mundo y reducirá su costo para que muchos otros países puedan fabricar y distribuir vacunas a sus poblaciones. Se trata verdaderamente de una respuesta a una pandemia mundial que beneficia a todos los habitantes del mundo”.

Agregó que para Estados Unidos también tiene su beneficio: “Esta respuesta humanitaria también nos beneficia porque al ayudar a reducir la pandemia en otros lugares, estamos reduciendo la oportunidad de que se desarrollen nuevas variantes del virus. Se podrían importar nuevas variantes a los Estados Unidos y causar más enfermedades. Entonces, al reducir “lo que hay”, podemos reducir el riesgo de que se exporten variantes aquí”.

El experto señala que, a más largo plazo, “sienta un precedente tal que, cuando surja la próxima pandemia, se espera que se comparta tecnología y la respuesta mundial sea mucho más rápida”. También, la medida “ayudará a las compañías en otros países en desarrollo a producir vacunas, aumentando así el suministro mundial y asegurando que la vacuna COVID estará disponible más rápidamente para las personas en el mundo en desarrollo”.

“Es una gran noticia para el mundo”, dijo a Clarín Paulo H. Verardi, profesor de Virología y Vacunación de la Universidad de Connecticut. “Esta pandemia es una carrera contra el tiempo. Todo lo que se pueda hacer para acelerar la producción y distribución de vacunas es una buena noticia y es lo correcto en este momento. Imagínense el beneficio potencial para lugares que necesitan vacunas tan desesperadamente hoy como Brasil e India, y países pobres que no pueden pagar las vacunas y podrían terminar convirtiéndose en el próximo Brasil o India”.

“Sin embargo –advirtió el experto–, flexibilizar las protecciones de la propiedad intelectual es solo una parte de la ecuación necesaria para resolver el problema. Lo que necesitamos es la producción a gran escala y la distribución dirigida a países pobres y de recursos limitados, y esa parte de la ecuación aún necesita mucha corrección. Entonces, este sería un gran primer paso, con muchos más por venir”.

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